Jorge Luis BORGES: "Nadie puede leer dos mil libros. Yo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer, sino releer."

viernes, 22 de abril de 2011

ASIMOV: Afirmaron que no estaba muerto

Los adeptos de Jesús afirmaron enfáticamente que en realidad no estaba muerto, que se había levantado de la tumba tres días después de la crucifixión, había hablado con sus discípulos y luego se había elevado a los cielos, de donde retornaría el día del juicio, que era inminente.
Se contaron relatos sobre su nacimiento que estaban de acuerdo con las profecías mesiánicas, se dijo que era descendiente de David y había nacido en Belén de una virgen, que había pasado peligros, realizado curas milagrosas, etcétera. Quienes habían oído su prédica registraron sus palabras según las recordaban (pues no dejó escritos) y se elaboró con ellas una breve biografía.
Nadie habría creído por entonces que los adeptos de Jesús dejarían alguna huella en el mundo. Eran judíos, y judíos muy ortodoxos, que sólo diferían de otros en que afirmaban que el Mesías ya había llegado y el fin del mundo estaba cercano. Pero la mayoría de los judíos no aceptaban un Mesías que aparentemente había sido derrotado y ejecutado sin respuesta alguna. Querían un Mesías victorioso, a la manera de Judas Macabeo.

Isaac ASIMOV, La tierra de Canaán, Alianza, Madrid, 1982.

BENÍTEZ: Agonía de Jesús

No tardaría en entrar en la muerte biológica. Suspendido por los clavos de las muñecas, su vientre aparecía muy hinchado. El tórax había quedado hundido y los músculos pectorales -que no habían cesado de oscilar y convulsionarse- yacían rígidos, desmayados. Entre las ramas y púas del casco se apreciaba ya, cada vez más marcado, un círculo violado alrededor de la deformada nariz. Las sienes, semiocultas por los cabellos, se hallaban hundidas y la oreja derecha, algo visible, se había retraído. La piel situada inmediatamente por encima de la barba se arrugó y el globo ocular se fue oscureciendo, como si lo cubriera una especie de tela viscosa. Por las heridas de los clavos,especialmente en la del pie derecho, seguía manando sangre, aunque la coloración era ya mucho más rosada.

J.J. BENÍTEZ, Caballo de Troya, Bruguera, Barcelona, 1984.

jueves, 21 de abril de 2011

PROCOPIO: Belisario, paralizado por un gran temor

En una ocasión, vino Belisario temprano a palacio, como era su costumbre, acompañado por algunos pocos hombres, todos ellos dignos de lástima. Habiendo comprobado que el emperador y la emperatriz no estaban bien dispuestos hacia él y viéndose además vejado allí por hombres miserables y de baja condición, partió de vuelta a casa ya avanzada la tarde, volviéndose con frecuencia al alejarse y mirando en derredor por todos los lados para ver por dónde se acercarían sus asesinos. Es este estado de terror subió a su habitación y se sentó a solas en su jergón. No tenía un solo pensamiento noble ni recordaba siquiera qué hombre había sido, sino que sudaba todo el tiempo, sentía que se le iba la cabeza y estaba paralizado por un gran temor, atormentado por miedos serviles y angustias cobardes, en absoluto dignas de un hombre.

Procopio de Cesárea, Historia secreta, Gredos, Madrid, 2000.

miércoles, 20 de abril de 2011

SKORZENY: Vive peligrosamente

"Aprendimos a dar la cara como hombres en defensa de todo lo que decíamos y hacíamos; aprendimos a luchar por nuestros actos y palabras con un arma en la mano y hasta la última consecuencia. Pero también aprendimos a encajar todos los golpes manteniendo una actitud impasible."

"Hasta el día anterior, todos aquellos que desempeñaban un puesto oficial habían portado, voluntariamente o, tal vez, involuntariamente, el brazal del Frente Patriótico. Era natural pensar que la mayoría de ellos lo había llevado voluntariamente. Sin embargo, ¡al día siguiente no había ni uno solo que se atreviera a lucirlo! ¡Qué pronto se había olvidado el pasado! ¡Qué pronto se había cambiado de color y de casaca!"

"Apenas nos fijamos en la destrozada barrera fronteriza; sabíamos que íbamos hacia la guerra. Los primeros embudos causados por las bombas y proyectiles artilleros fueron cosa nueva para nosotros; los miramos curiosamente."

"Nos repartieron el rancho y comprobamos que sabía muy bien una marmita llena de habichuelas, comidas al borde de la carretera, en la cuneta. ¡No importa que esté llena de polvo y éste se quede entre los dientes!"

"De pronto tropecé con un montículo de tierra. Vi que sobre él se erguía una cruz de madera. Era la tumba de un compatriota, de un soldado alemán. La lumbre de mi cigarrillo me permitió leer la fecha que figuraba sobre la cruz: era la del día anterior... ¡Ya nos hallábamos en pleno escenario de la guerra!"

"Aquellas largas columnas de evacuados que, casi siempre, ignoraban adónde se dirigían."

"Cuando se supo que dos jóvenes de las SS habían preferido los servicios de las dos mulatas a los de las blancas tuvieron que comparecer ante un Tribunal de Guerra que les condenó a severas penas por haber vulnerado las leyes raciales."

"Estábamos convencidos de que el destino, tal vez, había escogido a los hombres de nuestra generación para que derrotasen a la invencible Rusia."

"Los rostros de los mongoles y de los calmucos carecían de expresión, daban la sensación de que los sufrimientos y penalidades eran, para ellos, simples jugadas del destino, que les tenían completamente sin cuidado."

"Debo reconocer que apenas sabemos nada de cómo vive el resto del mundo. Nos limitamos a trabajar como si fuésemos los únicos habitantes de la tierra."

"El soldado debe ignorar la frase 'más tarde', pues nunca es demasiado pronto para comenzar cualquier acción. Las cosas importantes no admiten espera, deben ser preparadas y llevadas a cabo lo antes posible."

"Me dijeron que debía simular que estaba entusiasmado con la orden que acababa de recibir y dar mensualmente un informe sobre los planes que iba trazando para cumplirla; y que sólo podría ir diciendo la verdad con cuentagotas, cuando a los de arriba se les hubiese pasado la euforia."

"No existía ninguna duda de que el soldado Skorzeny acababa de recibir una orden cuyo cumplimiento influiría sobre el resto de su vida, tanto si podía cumplirla satisfactoriamente como si se sentía imposibilitado de llevarla a cabo."

"Hice hincapié en el hecho de que toda empresa debía ser puesta en práctica por primera vez en alguna ocasión, no pudiendo saberse, en caso contrario, si resultaba factible."

"Entré en una estancia ocupada por Benito Mussolini y dos oficiales italianos a los que me apresuré a aplastar contra la puerta.

Otto Skorzeny, Vive peligrosamente, Editorial Acervo, Barcelona, 2004.

martes, 19 de abril de 2011

WYRZYSKI: Vicisitudes de un Reichsmark

El avance ruso había trasladado el frente a los límites de Polonia y de Prusia Oriental. A su vez, el ininterrupido y eficiente trabajo de la cámara de gas había hecho que la población del campo se redujera a números razonables. Ya no eran necesarios tantos hombres válidos para vigilar la inútil caterva de los moribundos. Mi nuevo dueño fue destinado al frente, donde era más precioso su esfuerzo militar. Me había guardado, como si fuera un objeto valiosísimo, en la cartera de piel de cocodrilo, junto al retrato de la novia y al grupo de sus padres y hermanos. Me sentía reconfortado en compañía de aquella buena familia alemana. Y experimenté un gran alivio al salir de Birkenau, del que no guardaba más que el recuerdo de olor pestilente y de una subhumanidad todo pústulas e idiotizada por el hambre.

Andrzej NOWAK (ed.), Pequeña Polonia, El Olivo, Jaén, 2011.

lunes, 18 de abril de 2011

SABATO: Sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas

Siempre me preocupó el problema del mal, cuando desde chico me ponía al lado de un hormiguero armado de un martillo y empezaba a matar bichos sin ton ni son. El pánico se apoderaba de las sobrevivientes, que corrían en cualquier sentido. Luego echaba agua con la manguera; inundación. Ya me imaginaba las escenas dentro, las obras de emergencia, las corridas, las órdenes y contraórdenes para salvar depósitos de alimentos, huevos, seguridad de reinas, etcétera. Finalmente, con una pala removía todo, abría grandes boquetes, buscaba las cuevas y destruía fre¬néticamente: catástrofe general. Después me ponía a cavilar sobre el sentido general de la existencia, y a pensar sobre nuestras propias inundaciones y terremotos. Así fui elaborando una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados por un Dios omnipotente, omnisciente y bondadoso me parecía tan contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio. Al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:
1.° Dios no existe.
2.° Dios existe y es un canalla.
3.° Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
4.° Dios existe, pero tiene accesos de locura: esos accesos son nuestra existencia.
5.° Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas?
6.° Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
7.° Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso.
Yo no he inventado todas estas posibilidades, aunque por aquel entonces así lo creía; más tarde, verifiqué que algunas habían constituido tenaces convicciones de los hombres, sobre todo la hipótesis del Demonio triunfante. Durante más de mil años hombres intrépidos y lúcidos tuvieron que enfrentar la muerte y la tortura por haber develado el secreto. Fueron aniquilados y dispersados, ya que, es de suponer, las fuerzas que dominan el mundo no van a detenerse en pequeñeces cuando son capaces de hacer lo que hacen en general. Y así, pobres diablos o genios, fueron por igual atormentados, quemados por la Inquisición, colgados, desollados vivos; pueblos enteros fueron diezmados y dispersados. Desde la China hasta España las religiones de estado (cristianos o mazdeístas) limpiaron el mundo de cualquier intento de revelación. Y puede decirse que en cierto modo lograron su objetivo. Pues aun cuando algunas de las sectas no pudieron ser aniquiladas, se convirtieron a su turno en nueva fuente de mentira, tal como sucedió con los mahometanos. Veamos el mecanismo: según los gnósticos, el mundo sensible fue creado por un demonio llamado Jehová. Por largo tiempo la Suprema Deidad deja que obre libremente en el mundo, pero al fin envía a su hijo a que temporariamente habite en el cuerpo de Jesús, para de ese modo liberar al mundo de las falaces enseñanzas de Moisés. Ahora bien: Mahoma pensaba, como algunos de estos gnósticos, que Jesús era un simple ser humano, que el Hijo de Dios había descendido a él en el bautismo y lo abandonó en la Pasión, ya que si no, sería inexplicable el famoso grito: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Y cuando los romanos y los judíos escarnecen a Jesús, están escarneciendo una especie de fantasma. Pero lo grave es que de este modo (y en forma más o menos similar, pasa con otras sectas rebeldes) no se ha revelado la mistificación sino que se ha fortalecido. Porque para las sectas cristianas que sostenían que Jehová era el Demonio y que con Jesús se inicia la nueva era, como para los mahometanos, si el Príncipe de las Tinieblas reinó hasta Jesús (o hasta Mahoma), ahora en cambio, derrotado, ha vuelto a sus infiernos. Como se comprende, ésta es una doble mistificación: cuando se debilita la gran mentira, estos pobres diablos la consolidaban.
Mi conclusión es obvia: sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas.

Ernesto SABATO, Sobre héroes y tumbas, Seix Barral, Barcelona, 1991.

domingo, 17 de abril de 2011

BORGES: Judas y el pato

Jesús, Pedro y Judas viajan juntos. Llegan a una posada.
Hay un solo pato...
Pedro: Soñé que estaba sentado junto al hijo de Dios.
Jesús: Soñé que Pedro estaba sentado a mi lado.
Judas: Soñé que estabais sentados juntos y que me comía el pato.
Los tres buscaron el pato. No había pato.

Jorge Luis BORGES, Libro de sueños, Alianza, Madrid, 2002.

sábado, 16 de abril de 2011

ZAGAJEWSKI: El general De la Rivière

-Se trata del general De la Rivière, señor.
-¿Qué mosca del diablo le ha picado ahora?
-Señor, no sé si resulta…
-¿Otra de las locuras de De la Rivière?
-¿Señor?
-Venga, demonios, suéltelo.
-Al parecer, ha perdido a su cocinero personal. Estaban atravesando un bosque y desapareció.
-¿Desapareció?
-Sí. Hay noticias de que los soldados del enemigo que han quedado rezagados se han ocultado en los bosques.
-¡Por el diablo! ¿No se ha ocupado de capturar prisioneros?
-Verá, señor, dice que era la misión del batallón de policía militar.
-¿Y por eso ha detenido el avance?
-El eje del avance de la división atraviesa esos bosques.
-Buena la tenemos. ¡Y no podemos darle el pasaporte al maldito De la Rivière!
-¿Qué dice, señor?
-No, nada. ¿Dónde demonios se encuentra el batallón de policía militar?
-Está mucho más al norte. En el sector del general De la Rivière sólo hay… doscientos policías militares.
-Doscientos. ¿Seguro?
-Sí, señor. Doscientos tres, para ser exactos. Dos compañías.
-Enviarlas a los bosques sería como enviar un pomerania a atacar una jauría de lobos.
-¿Qué hacemos, señor?
-Que manden a los malditos policías militares.
-¿Señor?
-Pero no se apresure. Dé orden de que no lleguen antes de cuatro o cinco días. Seguro que los rezagados están ahora dispuestos a seguir luchando, pero espere a que pasen unos días a la intemperie, durmiendo al raso.
-¿Y qué hacemos con el cocinero?
-¿El cocinero? ¡Diablos! ¿Qué cocinero?
-El cocinero del general De la Rivière, señor.
-Envíen a cualquiera, al mío. Me da igual. ¡Ese hombre sólo piensa en su estómago!

Andrzej NOWAK (ed.), Pequeña Polonia, El Olivo, Jaén, 2011.

viernes, 15 de abril de 2011

SILVA Y ACEVES: El componerdor de cuentos

Los que echaban a perder un cuento bueno o escribían uno malo lo enviaban al componedor de cuentos. Éste era un viejecito calvo, de ojos vivos, que usaba unos anteojos pasados de moda, montados casi en la punta de la nariz, y estaba detrás de un mostrador bajito, lleno de polvosos libros de cuentos de todas las edades y de todos los países.

Su tienda tenía una sola puerta hacia la calle y él estaba siempre muy ocupado. De sus grandes libros sacaba inagotablemente palabras bellas y aun frases enteras, o bien cabos de aventuras o hechos prodigiosos que anotaba en un papel blanco y luego, con paciencia y cuidado, iba engarzando esos materiales en el cuento roto. Cuando terminaba la compostura se leía el cuento tan bien que parecía otro.

De esto vivía el viejecito y tenía para mantener a su mujer, a diez hijos ociosos, a un perro irladés y a dos gatos negros.

jueves, 14 de abril de 2011

ADAMCZEWSKI: El caballero


Sin dejar de temblar, la muchacha entró. El caballero la miró penetrar en la oscura cueva, de cuyo interior salía el hedor de cien cadáveres putrefactos. Dudó durante unos instantes. Agarró con más fuerza, si cabe, la espada y dio un paso adelante. La antorcha creaba extrañas sombras en las paredes de la cueva. Dio unos vacilantes pasos. Contempló lo que quedaba de una armadura terriblemente aplastada. Supo que allí dentro habitaba el horror. Sintió que los ojos de los senadores se clavaban en su espalda. El espanto de la cobardía. Toda la seguridad que le había acompañado hasta entonces desapareció. Pasó por su cabeza la idea de arrojar la espada, de huir. No sería menos cobarde que los senadores de la ciudad, que pagaban a los caballeros vagabundos para que mataran a la bestia, pero que nunca se habían atrevido a enfrentarse a ella. Durante unos instantes, un momento que pasó rápido, imaginó una vida en la que él no había entrado en la cueva. No se lo perdonarían jamás. Jamás. Viviría largos años de vergüenza. Por otro lado, la muerte sería rápida; le habían dicho que el demonio de la cueva mataba con su aliento. Pero aquella armadura aporreada le demostraba que no era así. Recordó a la valiente muchacha. Y musitó una oración. La antorcha iluminaba su camino.
***
Resoplaron aliviados cuando le vieron atravesar el umbral. En unos instantes, todo habría acabado. Hacía días que la fiera bramaba en el fondo de la cueva, signo inequívoco de que estaba hambrienta. Con un poco de suerte, la muchacha y aquel caballero extranjero la saciarían por una semana. Alguien propuso regresar a la ciudad. Pero por alguna razón, permanecieron allí, contemplando la boca de la cueva. Cualquiera podría pensar que esa no era la morada del demonio. “¿Cómo se llamaba?”, preguntó de repente el cronista de la ciudad, siempre atento a detalles nimios que a nadie más interesaban. Debía quedar reflejado su nombre. “Jorge, dijo que su nombre era Jorge”, susurró alguien.
Andrzej NOWAK (ed.), Pequeña Polonia, El Olivo, Jaén, 2011.

miércoles, 13 de abril de 2011

GALEANO: Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

martes, 12 de abril de 2011

MONTERROSO: Fecundidad

"Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea."

lunes, 11 de abril de 2011

VORÁGINE: Cuaresma irlandesa

Se enfrentó a muchas dificultades para convertir a los erígenas, pues eran gentes sencillas. En ocasiones, su propia ignorancia les hacía pecar.
Les había dicho Patricio que no había que comer carne los días de cuaresma. Él mismo ayunaba, como lo había hecho Nuestro Señor cuando estaba en el desierto, luchando contra las tentaciones del demonio. Los monjes que le habían acompañado desde Caledonia no comían nada; sólo una vez al día bebían un poco de agua. Patricio les dijo a los erígenas que ellos tendrían que abstenerse sólo de comer carne. “¿Qué vamos a comer entonces?”, le preguntaron. “Cualquier alimento sacado del agua”, respondió Patricio.
Un día, paseando cerca del mar, vio como desde una barca se lanzaban unos corderos al agua. Sorprendido, fue a la aldea de la que procedían aquellas barcas y le preguntó al gobernador: “¿Qué hacen aquellos hombres, allí, en el mar?”. El gobernador no respondió inmediatamente, sino que sacó un pastel de carne y se lo ofreció a Patricio. “Estos alimentos proceden del mar”, dijo. “Hemos obedecido la voluntad del Señor”, añadió, "sólo comemos alimentos sacados del agua". El monje se sorprendió de la simplicidad de aquellos hombres. Los erígenas eran pastores y no estaban acostumbrados a conseguir, como los britanos, alimentos del mar, por lo que, durante la cuaresma, sólo comían tortas de cereal y algunos frutos silvestres. Patricio se alejó de aquella aldea sin lanzar ningún reproche, con el alma tranquila.

Jacobo de la VORÁGINE, Leyenda dorada, Alianza, Madrid, 2005.

domingo, 10 de abril de 2011

CHAMFORT


"Vivre est une maladie, dont le sommeil est un palliatif et la mort est le remède."

sábado, 9 de abril de 2011

KAFKA: La verdad sobre Sancho Panza

"Con el correr de los años, Sancho Panza logró, oyendo las aventuras de los caballeros andantes, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de don Quijote, que éste se lanzó a las más locas aventuras, las cuales, por falta de objetivo, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza acompañó a don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento."

viernes, 8 de abril de 2011

CAVAFIS: Me esforzaré...

En cualquier trabajo que me encomienden, me esforzaré
por ser útil a mi tierra. Esta es mi intención.
Pero si me lo impiden con sus métodos,
sabemos los sutiles que son, qué vamos a decir,
si me lo impiden, qué culpa tengo yo.

C.P. CAVAFIS, Antología poética, Alianza, Madrid, 1999.

jueves, 7 de abril de 2011

VERNE: La vuelta al mundo en 79 días

"Era un hombre que debía haber viajado por todas partes, al menos con su imaginación."

"Un personaje cuya existencia era tan regular que no dormía fuera de casa, que no viajaba, que no se ausentaba jamás ni por un día."

"La Tierra ha disminuido de tamaño."

"Y, por lo que respecta a una visita a la ciudad, ni se le pasó por la imaginación, pues pertenecía a esa raza de ingleses que delegan en sus criados la visita a los países que atraviesan."

"Señor maestresala, no jure y recuerde esto: antaño, en la India, los gatos estaban considerados animales sagrados. Eran los buenos tiempos."

"Aquel caballero no viajaba, describía una circunferencia."

"Habían entrado en un fumadero frecuentado por aquel tipo de miserables, embrutecidos, enflaquecidos e idiotas, a los que la mercantil Inglaterra vende anualmente un total de doscientas sesenta millones de francos de aquella droga funesta que se llama opio. Tristes millones aquellos, conseguidos gracias a uno de los vicios más funestos de la naturaleza humana."

"En lugar de embarcarse en Inglaterra para los Estados Unidos, como un pillo vulgar y corriente, aquel Fogg había dado una gran vuelta y atravesado las tres cuartas partes del globo, a fin de alcanzar con seguridad el continente americano."

"Allí, con unos puñados de arroz, comió como un hombre para el que la cena era un problema todavía por resolver."

"Los puñetazos, aunque sean políticos, no dejan de ser puñetazos."

"Phileas Fogg, así conducido, sin tiempo para reflexionar, salió de su habitación, salió de su casa, saltó a un cab, prometió cien libras al cochero y, después de aplastar a dos perros y de haber chocado contra cinco coches, llegó al Reform Club."

"Así pues, Phileas Fogg ganó su apuesta. Recorrió en ochenta días aquel viaje alrededor del mundo. Empleó para llevarlo a cabo todos los medios de transporte, paquebotes, ferrocarriles, coches, yates, barcos de carga, trineos y hasta un elefante. El excéntrico gentleman desplegó en aquel asunto sus maravillosas dotes de sangre fría y exactitud. Pero ¿y después? ¿Qué ganó con todo aquel desplazamiento? ¿Qué le proporcionó aquel viaje?"

Jules VERNE, La vuelta al mundo en 80 días, Anaya, Madrid, 1984.

miércoles, 6 de abril de 2011

RIBEYRO: El profesor suplente

En el camino se entretuvo repasando mentalmente los párrafos de su lección. Durante la noche anterior no había podido evitar un temblorcito de gozo cuando, para designar a Luis XVI, había descubierto el epíteto de Hidra. El epíteto pertenecía al siglo XIX y había caído un poco en desuso pero Matías, por su porte y sus lecturas, seguía perteneciendo al siglo XIX y su inteligencia, por donde se la mirara, era una inteligencia en desuso. Desde hacía doce años, cuando por dos veces consecutivas fue aplazado en el examen de bachillerato, no había vuelto a hojear un solo libro de estudios ni a someterse una sola cogitación al apetito un poco lánguido de su espíritu. Él siempre achacó sus fracasos académicos a la malevolencia del jurado y a esa especie de amnesia repentina que lo asaltaba sin remisión cada vez que tenía que poner en evidencia sus conocimientos. Pero si no había podido optar al título de abogado, había elegido la prosa y el corbatín del notario: si no por ciencia, al menos por apariencia, quedaba siempre dentro de los límites de la profesión.

Cuando llegó ante la fachada del colegio, se sobreparó en seco y quedó un poco perplejo. El gran reloj del frontis le indicó que llevaba un adelanto de diez minutos. Ser demasiado puntual le pareció poco elegante y resolvió que bien valía la pena caminar hasta la esquina. Al cruzar delante de la verja escolar, divisó un portero de semblante hosco, que vigilaba la calzada, las manos cruzadas a la espalda.

En la esquina del parque se detuvo, sacó un pañuelo y se enjugó la frente. Hacía un poco de calor. Un pino y una palmera, confundiendo sus sombras, le recordaron un verso, cuyo autor trató en vano de identificar. Se disponía a regresar –el reloj del Municipio acababa de dar las once– cuando detrás de la vidriera de una tienda de discos distinguió a un hombre pálido que lo espiaba. Con sorpresa constató que ese hombre no era otra cosa que su propio reflejo. Observándose con disimulo, hizo un guiño, como para disipar esa expresión un poco lóbrega que la mala noche de estudio y de café había grabado en sus facciones. Pero la expresión, lejos de desaparecer, desplegó nuevos signos y Matías comprobó que su calva convalecía tristemente entre los mechones de las sienes y que su bigote caía sobre sus labios con un gesto de absoluto vencimiento.

Un poco mortificado por la observación, se retiró con ímpetu de la vidriera. Una sofocación de mañana estival hizo que aflojara su corbatín de raso. Pero cuando llegó ante la fachada del colegio, sin que en apariencia nada lo provocara, una duda tremenda le asaltó: en ese momento no podía precisar si la Hidra era un animal marino, un monstruo mitológico o una invención de ese doctor Valencia, quien empleaba figuras semejantes para demoler a sus enemigos del Parlamento. Confundido, abrió su maletín para revisar sus apuntes, cuando se percató que el portero no le quitaba el ojo de encima. Esta mirada, viniendo de un hombre uniformado, despertó en su conciencia de pequeño contribuyente tenebrosas asociaciones y, sin poder evitarlo, prosiguió su marcha hasta la esquina opuesta.

Allí se detuvo resollando. Ya el problema de Hidra no le interesaba: esta duda había arrastrado otras muchísimo más urgentes. Ahora en su cabeza todo se confundía. Hacía de Colbert un ministro inglés, la joroba de Marat la colocaba sobre los hombros de Robespierre y, por un artificio de su imaginación, los finos alejandrinos de Chenier iban a parar a los labios del verdugo Sansón.


Julio Ramón RIBEYRO, El profesor suplente, Austral, Madrid, 2007.

martes, 5 de abril de 2011

REICH-RANICKI: Compasión, bondad, humanidad

"Mientras los nuestros eran asesinados, nosotros nos salvamos; no nos mataron a golpes, no nos exterminaron, no nos gasearon. Hemos sobrevivido sin haberlo merecido. Se lo debemos a la mera casualidad. Por razones incomprensibles, somos los hijos elegidos del horror."

"Es obvio que tuve que dejar todo cuanto tenía en aquella pequeña habitación. Sólo se me permitió llevarme cinco marcos y una cartera. Pero no sabía qué meter en ella."

"Por quienes pronto se pusieron al servicio de los nuevos señores: por todo tipo de alborotadores y haraganes polacos, a menudo por adolescentes, felices de haber encontrado una actividad bulliciosa y entretenida."

"No importaba qué nos hiciera, pues no tenía que dar cuenta a nadie."

"Allí se vio claramente de qué son capaces las personas cuando se les concede un poder ilimitado sobre otros seres humanos."

"Los asimilados reprochaban a los ortodoxos su atraso en casi todo, y éstos a su vez creían que los asimilados se habían alejado de la fe y la tradición de sus padres sobre todo por oportunismo."

"En su opinión, el deber de honor de los judíos era tocar bien buena música, incluso en aquellas terribles circunstancias."

"En la sala olía a berza y nabos, pero nadie se sentía molesto, pues escuchábamos a Schubert y Brahms."

"¿Nos encantaba y entusiasmaba Mozart a pesar de que estábamos hambrientos, o precisamente porque lo estábamos? En cualquier caso, créanme: en el gueto de Varsovia, Mozart era aún más hermoso."

"Teníamos que presentarnos todos en el patio, formar en columnas y desfilar de uno en uno por delante de un jefe de las SS, casi siempre un hombre joven, un subordinado, con una fusta en la mano. Había que decirles dónde se trabajaba y en calidad de qué; a continuación, él indicaba con la fusta si la persona en cuestión debía ir a la izquierda o a la derecha."

"Mi padre me miró desconcertado; mi madre, extrañamente tranquila. Iba vestida con esmero: llevaba un impermeable claro que se había traído de Berlín. Supe que la veía por última vez. Y así los sigo viendo: a mi indefenso padre, y a mi madre con su hermana gabardina comprada en unos almacenes, no lejos de la Gedächtniskirche berlinesa."

"Sería tan hermoso que pudiera usted sobrevivir a esta terrible guerra aquí, en nuestra casa."

"Adolf Hitler, el hombre más poderoso de Europa, ha decidido que estas dos personas deben morir. Y yo, un pequeño cajista de Varsovia, he resuelto que han de vivir. Veremos quién gana."

"Yo continué contando en las largas veladas historias de muchachas enamoradas, de jóvenes príncipes y reyes ancianos, cuentos de invierno y sueños de noches de verano."

"Os ruego que no digáis a nadie que habéis estado en nuestra casa. Conozco a este pueblo. Jamás nos perdonaría haber salvado a dos judíos."

"Lo que llevó a Bolek y Genia a actuar como actuaron no fue la perspectiva de obtener algún dinero. Fue algo completamente distinto, y sólo puedo expresarlo con palabras grandilocuentes y desgastadas hace ya tiempo: compasión, bondad, humanidad."

Marcel REICH-RANICKI, Mi vida, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2000.

lunes, 4 de abril de 2011

CAVAFIS: Lo escondido

Que no intenten descubrir quién fui
por cuanto hice y cuanto dije.
Un obstáculo se levantaba y mudaba
los hechos y el tono de mi vida.
Un obstáculo se levantaba deteniéndome
muchas veces cuando iba a hablar.
Mis acciones más ocultas
y mis escritos más secretos,
sólo por ellos me entenderán.
Mas no merece la pena, quizá, gastar
tanta atención y tanto esfuerzo para conocerme.

C.P. CAVAFIS, Antología poética, Alianza, Madrid, 1999.

domingo, 3 de abril de 2011

YOURCENAR: Archivos del Norte

"Todo ha sido ya probado y experimentado en mil ocasiones, pero, con frecuencia, no ha sido narrado; las palabras que lo contaban no han subsistido, o bien, si es que lo han hecho no han sido inteligibles para nosotros o ya no nos conmueven. Igual que las nubes en el cielo vacío, nos formamos y disipamos sobre ese fondo de olvido."

"Todos han respirado el mismo aire, comido el mismo pan; todas ellas han sentido en su rostro la misma lluvia y el mismo viento del mar que las azotaba. Son parientes míos sólo por el hecho de haber existido."

"De hecho, la legalidad se respetaba, ya que no la justicia."

"Después de unos cuantos huesos y venas rotos, Thomas confesó todo lo que se esperaba de él: había ido al Sabat; había conversado con el demonio después de haberle besado ritualmente el trasero, como era la costumbre."

"Buena parte de las víctimas eran, seguramente, pobres personas inofensivas que se habían ganado la antipatía de sus vecinos por un aspecto peculiar o una manera extraña de proceder, por sus ataques de mal humor, su afición a la soledad o cualquier otra característica que disgustaba a la gente."

"En cuanto a las cruzadas, hubo tanta infantería, tantos escuderos, ribaldos, viudas piadosas y mozas alegres que se dispersaron por los caminos detrás de su señor, que hoy todos podemos presumir de haber participado a través de alguno de nuestros antepasados en una de estas expediciones sublimes."

"Los regimientos del Gran Condé han arrasado las granjas flamencas, matando al ganado y abandonando a la gente en manos de la peste y del hambre con más eficacia que hubieran podido hacerlo todos los diablos."

"Hélène, en Viena, pertenece en lo sucesivo al primer turista que por allí pase."

"Ha estado hojeando algunas novelas de Balzac, sin saber por lo demás que estaba leyendo obras maestras, pues aún no estaban cosagradas como tales."

"Su padre le dio una receta que él transmitirá a su hijo: para mostrarse a tono en una fiesta a la que, en el fondo, no se tiene mucho interés en ir, nada hay tan eficaz como beberse a traguitos una botella entera de un champán de buena marca, sin lo cual la gente y las cosas no son más que lo que son."

"Michel-Charles ayuda con galantería a Blanchette a sacarse una carbonilla del ojo, a decir verdad invisible pero que, según dice ella, le hace mucho daño."

"Blanchette se ha quitado sin hacer ruido los zapatos, que le aprietan un poco, y acaricia por debajo de la mesa con su pie encantador el tobillo de su tierno amigo."

"Los hilos de la tela de araña en que todos estamos cogidos son muy frágiles: aquel domingo de mayo, Michel-Charles estuvo a punto de perder o de ahorrarse los cuarenta y cuatro años que le quedaban por vivir. Al mismo tiempo, sus tres hijos y sus descendientes, entre los que me cuento, estuvieron a punto de correr la suerte que consiste en no existir."

"Un hombre de buena cuna deber ver mundo antes de instalarse en el país doonde la casualidad o la providencia lo han situado."

"En el transcurso de su existencia de hombre privilegiado, aunque no necesariamente hombre dichoso, Michel-Charles no ha atravesado nunca una crisis lo bastante fuerte para darse cuenta de que él era, en último término, semejante a aquellos desechos humanos, tal vez hermano suyo. Tampoco se confesará a sí mismo que todo hombre, un día u otro, acaba por verse condenado a trabajos forzados."

"En un plano que se alcanza con menor frecuencia, los clásicos son el soporte y el módulo, la plomada y la escuadra del alma, un arte de pensar y a veces de existir."

"Cada uno de nosotros atraviesa, durante la vida, una serie de pruebas iniciáticas. Los que las padecen con conocimiento de causa son muy pocos y, de ordinario, lo olvidan enseguida. Y aquellos que, excepcionalmente, las recuerdan, a menudo, no consiguen sacarles partido."

"Quizá no me hubiera separado de esa obra maestra de no haber descubierto, unos días antes de regalarla, que una ligera fisura, debido a no sé qué golpe, se había producido en el extremo derecho del ónice. Me parecía que se había convertido de esa forma en algo menos valioso, al verlo imperceptiblemente estropeado, perecedero. Era entonces para mí una razón para sentir por él menos interés. Hoy en día sería más bien una razón para estimarlo un poco más."

"La perrilla se convierte en el modelo de perfecciones caninas; sabe que todos los perros que tenga después le serán comparados sin compasión y que, por mucho que los quiera, la sombra de Misca, saltarina y ladradora, siempre los aventajará."

"No le han dicho que las cosas merecen ser amadas por sí mismas, independientemente de nosotros, sus inciertos poseedores."

"Mi abuelo, en todas estas ocasiones, parece un estratega que se repliega sobre unas posiciones de antemano preparadas."

"Y este hombre y esta mujer que forman una pareja respetada, tienen dos hermosos hijos, jadean aún en la misma cama, se quieren bien, en el fondo, y uno de los cuales verá morir al otro, toman de este modo, en medio de un silencio cortés, o con unas réplicas que apenas lo son, cerca de doce mil desayunos."

"Por debajo de la mesa, el joven sacerdote pone suavemente la mano sobre la pierna desnuda y va subiendo un poco más. El aspecto trastornado del muchacho le obliga a cesar el juego."

"No se acostumbra a las barajas grasientas de los cafés, ni al amontonamiento de los platos, ni a las repetidas bromas al paso de las chicas guapas, ni a las frases insípidas cortadas por silencios o bostezos."

"Ha sufrido toda su vida por el hecho de que el entusiasmo no se comunique como un reguero de pólvora. Ha aprendido a sus expensas que la pólvora puede fallar y que no basta con colocar a la gente frente a un hermoso paisaje o un buen libro para que los aprecien. Va a sentarse en la hierba con sus poetas favoritos y los hojea mientras contempla cómo fluye el agua."

"Descubría, sin embargo, con sorpresa, que el empleo que un hombre acaba por obtener casi nunca corresponde a aquel para el cual se sentía preparado y en el que creía poder ser útil."

"No voy a hacer languidecer al lector, que ya sabe dónde voy a parar. Menos de tres semanas más tarde, Michel y Maud ruedan juntos sobre el colchón de la cama grande con cortinas de indiana, orgullo de Rolf, que lo compró en subasta pública. La tímida jover resulta ser una bacante. Rolf va todos los sábados a visitar a su padre. En cuanto se marcha, la habitación conyugal se transforma en Venusberg."

"El sombrío joven no replica: se pueden soportar muchas cosas cuando sólo se está por unos días de permiso en Lille."

"Estos planes, que a su padre le parecen razonables, reavivan en Michel la antigua repugnancia por aquellos ambientes acomodados y correctos en los que siempre acaba todo por arreglarse."

"¿Qué estás haciendo aquí? Una niña debe jugar y no soñar despierta. ¿Y tu muñeca? Una niña nunca debe estar sin su muñeca."

"Él me envidiaba mi libertad, que además exageraba; la vida pronto nos crea ataduras, que ocupan el lugar de aquellas que creíamos habernos quitado de encima; hagamos lo que hagamos y allí donde vayamos, los muros se levantan a nuestro alrededor y por culpa nuestra, refugio en un principio y que acaban muy pronto por convertirse en una prisión."

Marguerite YOURCENAR, Archivos del Norte, Alfaguara, Madrid, 1985.

sábado, 2 de abril de 2011

MARTÍNEZ GUZMÁN: Cartas desde el maltrato

13 DE ABRIL DE 2006
Le digo a Quique que podía especializarse en algo, en paneles solares, por ejemplo. Pero qué va, dice que no tiene cabeza. No se esfuerza ni una gota en mejorar… Y encima, cuando no sabe defenderse con las palabras, que es siempre, decide hacerlo mediante chillidos, que aún es peor, pero eso sólo en casa, porque fuera es el tío más callado del mundo.

7 DE JULIO 2006
No soporto cada vez que se acerca a mí para besarme, cada vez que intenta rozarme, no me gusta nada de él... Me pregunto en qué demonios estaba pensando cuando decidí empezar una vida con él.

16 DE JULIO 2006
Pero ya pronto todo esto se acabará y empezará una nueva vida para nosotras. Sin gritos, sin olor a cerveza.

25 DE JUNIO 2007
Las semanas se me hacen interminables con este tío a mi lado. Otra vez en mi cama, según él, a consolarme. Primero se lo he dicho educadamente, que me deje, que no quiero que me toque, pero al final un poco de violencia, otro agarrón del brazo, insultos.

11 DE NOVIEMBRE 2007
Este hoy ha vuelto a llorar, a pedirme mil veces perdón por todo lo que me hace. Le tengo tanto asco que me vuelven a entrar ganas de vomitar…

1 DE ENERO 2008
Tengo marcas en las muñecas, me duelen los ojos de tanto llorar, ha vuelto a hacerlo, en nombre del amor ha vuelto a ponerse sobre mí, a pesar de mis lloros.

10 DE MARZO 2008
Me siento tan vacía y dañada, me siento tan inservible, tan humillada, tan sucia, tan pisoteada… pero, eso sí, finjo porque no quiero hacerle daño a la gente que quiero, prefiero que me masacren a mí.

28 DE ABRIL 2008
Hace unos días que denuncié y todo ha sido una locura desde entonces. No puedo olvidar la imagen del cuchillo jamonero en su mano, junto a mi cuello, de la sensación de estar muerta, de pensar que en dos segundos mi vida se acababa. Después de la denuncia, mi desesperación en la huida para esconderme, el no poder parar de llorar en dos días, las 72 llamadas perdidas de él.

Roberto MARTÍNEZ GUZMÁN, Cartas desde el maltrato, Ediciones Kailas, Madrid, 2011.

viernes, 1 de abril de 2011

ZIZEK: La situación es catastrófica, pero no seria

Me encanta una anécdota, seguramente apócrifa, de la Primera Guerra Mundial. Un puesto militar alemán escribe un telegrama a sus aliados austriacos: “Aquí la situación es seria, pero no catastrófica”. La respuesta dice : “Aquí la situación es catastrófica, pero no seria”. Esta última frase define nuestra época.

Slavoj ZIZEK, El País, viernes 1 de abril de 2011.

jueves, 31 de marzo de 2011

FÉNÉON: Novelas en tres líneas

"Louis Tiratoïvsky hirió mortalmente, en Aubervilliers, a Mlle Brécourt, y se suicidó. El amor."

"Los señores Weiss, Roubaud, etc., embarcaron en Pouillac. Estudiarán en el Congo la enfermedad del sueño. Los negros duermen demasiado."

"En un duelo a cuchillo por la delgada Adeline, el cestero Capello hirió en el bajo vientre a Monari, domador de osos."

"Entre árabes de Duauda: una pareja ha capturado a un galán demasiado intrépido y lo ha mutilado, anulando para siempre su concupiscencia."

"A las cinco de la madrugada, P. Bourget fue abordado por dos hombres en la calle Fondary. Uno le sacó el ojo derecho, y el otro el izquierdo."

"Vital Frérotte, lavaplatos de Nancy que regresó de Lourdes curado para siempre de la tuberculosis, murió el domingo por error."

"Jules Marty, curtidor, 56 años, y su mujer, 38 años, se han asfixiado en Saint-Ouen. La miseria."

"V. Petit, vecino de Marizy-Sainte-Geneviève (Aisne), quería morir, pero alegre; ingirió dos litros de vino, un litro de aguardiente. Y, efectivamente, murió."

"Scheid, vecino de Dunkerque, disparó por tres veces contra su mujer. Como siempre fallaba, apuntó a su suegra: el tiró acertó."

"Ha muerto, y deja cincuenta mil francos a los hospicios de Tolón, y casi nada a sus herederos."

"En la calle Championet, Hutter, que intercambiaba disparos con Poittevin, de la policía, alcanzó a un curioso, el pequeño Guinoseau."

"Sólo habían retirado 2 kilómetros de hilo telefónico cuando Lefloch, Bataille y Besnard fueron detenidos."

"El médico encargado de la autopsia de Mlle Cuzin de Marsella, muerta misteriosamente, concluyó: suicidio por estrangulación."

"Por la tarde, Blandine Guérin, de Vaucé (Sarthe), se desnudó en la escalera y, desnuda como una pared de escuela, fue a ahogarse al pozo."

"Encendido por su hijo de 5 años, un cohete de señales ferroviarias estalló bajo las faldas de Mme Roger, en Clichy; el estrago fue considerable."

"Hizo falta una buena media hora para soltar a Inghels de los leños cuya pila le había caído rodando encima, en el muelle De Austerlitz."

"¡Vaya! ¡Unos niños encaramados a su pared! De ocho disparos, Olive, propietario de Tolón, los hizo salir. Corrían cubiertos de sangre."

"Una virgen de Djiajelli, de trece años, a la que pretendía un impúdico chusco de diez años, mató al chaval de tres puñaladas."

"El tenebroso merodeador divisado cerca de la estación de Herblay ha sido hallado: Jules Menard, cazador de caracoles."

"El 515 aplastó, en el paso a nivel de Monthéard (Sarthe), a Mme Dutertre. Accidente, se cree. Era muy desdichada."

"Catherine Rosello, vecina de Tolón, madre de cinco hijos, quiso esquivar un tren de mercancías. Le atropelló un tren de pasajeros."

"Xavier Dubreil, obrero de hilandería, descendía de un tren en Charmes, patria de Barrès. Un tren inverso le machacó."

"Una loca de Puéchabon (Hérault), Mme Bautiol, despertó a sus suegros a mazazos."

"Emilienne Moreau, de la Plaine-Saint-Denis, que se había tirado al agua, ayer saltó del cuarto piso. De momento, sigue viva."

"Suicidio a la carbonización: Mme Le Bise, de Landriec (Finistère) mojó sus faldas con petróleo y encendió una cerilla."

"¡Mira, ya no voy a molestaros más! Eso dijo Sormet, natural de Vincennes, a su mujer y al querido de esta. Y luego se saltó la tapa de los sesos."

Félix FÉNÉON, Novelas en tres líneas, Impedimenta, Madrid, 2011.

miércoles, 30 de marzo de 2011

YOURCENAR: El tío Henri

"No es precisamente un anormal, ni siquiera un retrasado mental o apenas. Los vecinos le llaman original. En cuanto pasó por la escuela parroquial, se percataron de que no había que soñar para Henri con el colegio Stanislas ni con los bancos de la Sorbona. Se sabía ya que iría envejeciendo allí, con la familia, sin pedirle gran cosa a la vida, sin molestar a nadie, contento de pasearse por la Gran Plaza. Cuando murió, se apresuraron a mirar dentro de sus armarios y muebles secretos. se esperaba encontrar en ellos estampas galantes y libros llamados frívolos. Lo que descubrieron fueron viejos panfletos liberales contra Bandiguet, así como unos tomos descalabados de Lereux y Proudhon. Es un cajón cerrado con llave había un cuaderno de colegial que en cada una de sus páginas, garabateado con rabia de arriba abajo, ponía: ¡Viva la República!"

Marguerite YOURCENAR, Archivos del Norte, Alfaguara, Madrid, 1985.

martes, 29 de marzo de 2011

KUNDERA: Es muss sein

A diferencia de Parménides, para Beethoven el peso era evidentemente algo positivo. "Der Schwergefasste Entschluss", una decisión de peso, va unida a la voz del Destino ("es muss sein"); el peso, la necesidad y el valor son tres conceptos internamente unidos: sólo aquello que es necesario, tiene peso; sólo aquello que tiene peso, vale. Esta convicción nació de la música de Beethoven y, aunque es posible (y puede que hasta probable) que sus autores hayan sido más bien los comentaristas de Beethoven y no el propio compositor, hoy la compartimos casi todos: la grandeza del nombre consiste en que carga con su destino como Atlas cargaba con la esfera celeste a sus espaldas. El héroe de Beethoven es un levantador de pesos metafísicos. Tomás partió hacia la frontera suiza y yo me imagino al propio Beethoven, melenudo y huraño, dirigiendo la orquesta de los bomberos locales y tocándole, para su despedida de la emigración, una marcha llamada «Es muss sein!». Pero luego Tomás atravesó la frontera checa y se topó con una columna de tanques soviéticos. Tuvo que detener el coche en un cruce de caminos y esperar media hora a que pasaran. Un horrible soldado en uniforme negro dirigía el tráfico en el cruce, como si todas las carreteras checas fueran de su propiedad."Es muss sein", repetía Tomás, pero pronto empezó a dudarlo: ¿de verdad tenía que ser así?

Milan KUNDERA, La insoportable levedad del ser, Tusquets, Barcelona, 1985.

lunes, 28 de marzo de 2011

YOURCENAR: La niña de Mont-Noir

"La niña que acaba de llegar al Mont-Noir es socialmente una privilegiada; seguirá siéndolo. No ha padecido la experiencia del frío y del hambre; no ha sufrido hasta ahora la tortura; no ha tenido que ganarse la vida en el sentido monótono y cotidiano del término, salvo en el transcurso de siete u ocho años todo lo más; no ha tenido que someterse, como millones de seres de su tiempo, a trabajos concentracionarios, ni tampoco, como otros millones de personas que se creen libres, ha tenido que ponerse al servicio de máquinas que fabrican en serie cosas inútiles o nefastas, futilidades o armas. No se verá apenas obstucalizada, como tantas mujeres en nuestros días, por su condición de mujer, quizá porque no se le ha ocurrido ni siquiera la idea de que pudiera ocurrirle. Contactos, ejemplos, favores (¿quién sabe?) o un encadenamiento de circunstancias que se prolonga tras ella en la lejanía le permitirán almacenar poco a poco una imagen del mundo menos incompleta que aquella que su joven tía, en 1866, anotaba en su grueso carné. Caerá y volverá a levantarse con las rodillas despellejadas; aprenderá, no sin esfuerzos, a utilizar sus propios ojos y luego, igual que los buceadores, a permanecer con ellos abiertos."

Marguerite YOURCENAR, Archivos del Norte, Alfaguara, Madrid, 1985.

viernes, 25 de marzo de 2011

KOESTLER: Horrar y Bapán

"Y siguió hablando de sí mismo, sin comprender que el tema no era tan interesante para los demás como para él."
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"Se me ocurrió que tal vez un día los criminales fueran arrojados al espacio mediante cohetes interplanetarios, en vez de ser colgados o electrocutados."
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"Los judíos habían sido perseguidos durante unos veinte siglos y no había motivos para suponer que no serían perseguidos durante el vigésimo primero."
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"Decía el doctor Johnson: No existe nada que no admita ser defendido mediante una serie de argumentos plausibles."
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"Ni me distinguí ni me puse en ridículo, lo que me infundió una agradable sensación de normalidad."
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"No se puede gobernar sin culpa, dijo Saint-Just."
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"Leí algunos cuentos sobre la vida en el gueto. Exhalaban un aire rancio, saturado de olores de callejuelas angostas, de ropa de cama sin ventilar, de estrechez mental y maneras de ser tortuosas; aparecían salpicados de toques de humor rancio, basado en el desprecio de sí mismo."
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"Sus intelectos se nutrían de ejercicios escolásticos basados en comentarios de comentarios de comentarios de la Biblia."
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"Protestaban ante la discriminación racial y afirmaban inmediatamente su superioridad racial, basada en el trato de Jacob con Dios."
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"En esos días era apenas un poco más difícil comprar a los magistrados, cuyo salario mensual durante la inflación equivalía más o menos al precio de medio kilo de mantequilla, que comprar a sus esposas y sus hijas en los bares de la Kärntnerstrasse."
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"Era feo, de corazón afectuoso, atormentado y sincero."
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"Era la plegaria de un automóvil recién fabricado que salía de la fábrica una mañana helada. Su motor funcionaba por primera vez; su cuerpo temblaba de miedo ante el camino que lo esperaba."
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"Todos parecían cansados y físicamente exhaustos; agobiados ante sus platos, con los codos en la mesa, sorbían la sopa en silencio, demasiado cansados para hablar."
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"La dialéctica marxista es un método que permite a un idiota parecer notablemente inteligente."
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"Un día que me sentía solitario, recogí en la calle un perro abandonado; me lo llevé a casa y compartí con él mi pan. Durante dos días no me dejó un solo instante; al tercer día desapareció y no lo vi nunca más."
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"Uno de sus pasatiempos favoritos era elaborar noticias apócrifas."
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"Un desayuno regular simboliza el comienzo de un día de trabajo."
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"Si uno habla de revoluciones, piensa en revoluciones y sueña con revoluciones durante treinta años, ningún poder en la tierra podrá impedirle hacer una revolución."
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"No fue necesario explicar a los directores y a los corresponsales extranjeros que debían cambiar de rumbo. Una vez establecido el tono, todos siguieron la insinuación, de manera automática y por instinto. Si alguien los hubiera acusado de cambiar de convicciones, lo habrían negado, sinceramente indignados."
***
"Me pregunto, de paso, cómo se llamarán dentro de veinte años los diversos Stalingrados, Stalinogorsks, plazas Stalin, bulevares Stalin y fábricas Stalin."
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"Sabía que estaba enamorado porque el más audaz de mis deseos era poder tomar su mano entre las mías."
***
"Y estar sometidos a las reglas de un juego que en todo momento ponía en la estacada la vida entera de un hombre."
***
"Juci adoraba a Zsuzsa. Zsuzsa odiaba a Juci, y sentía unos celos mortales de ella. Juci no paraba de enviarle flores en nombre de Németh, porque este siempre se olvidaba de hacerlo."
***
"Occidente era mentalmente incapaz de creer en las truculentas historias sobre las atrocidades nazis y en sus fantásticos planes de dominación mundial, que parecían sacados de una novela de ciencia ficción."
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"El artículo explicaba que dialécticamente los nazis habían sufrido una derrota, ya que sólo habían obtenido un noventa por ciento de los votos en lugar del noventa y ocho por ciento que habían pronosticado jactanciosamente que obtendrían."
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"Escribo como habla un tartamudo. sudo para escribir a mano cada palabra de forma lenta y dolorosa, tachando y reescribiendo todo el tiempo."
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"Había adquirido el hábito de encender una cerilla tras otra mientras hablábamos sentados a la mesa de un café, hasta que ya no quedaba ninguna en la caja. Sacaba la primera cerilla, la encendía y, antes de que se apagara, prendía con ella la siguiente, y así sucesivamente, mientras contemplaba abstraído la pequeña llama amarilla."
***
"Conducía a delegaciones parlamentarias británicas a través de una España potemkinizada, explicándoles que las iglesias quemadas de Cataluña habían sido destruidas por bombardeos aéreos que nunca habían tenido lugar."
***
"A los sastres de Varsovia, los abogados de Praga y los estudiantes del Talmud de Jerusalén, les llevó un tiempo adquirir el placer de arrojar bombas de gelignita. Al cabo de un año ya lo habían adquirido y con ánimo vengativo."

Arthur KOESTLER, Memorias, Lumen, Barcelona, 2011.

jueves, 24 de marzo de 2011

CAVAFIS: Demetrio Soter

¡Cada intento suyo resultó fallido!
Es igual: él hizo lo posible,
luchó cuanto pudo.
Y, en su negra decepción,
ya sólo piensa en una cosa
con orgullo: que, incluso en su fracaso,
muestra al mundo su propia bravura indomable.

C.P. Cavafis, Antología poética, Alianza, Madrid, 1999.

miércoles, 23 de marzo de 2011

ZWEIG: Mendel el de los libros

"Yo me había olvidado de Mendel el de los libros durante años. Precisamente yo, que debía saber que los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inoxerable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido."
***
"Una vez en el interior, se reveló como el típico café de arrabal, con ese estilo casi esquemático, burgués, de los de la antigua Viena, lleno a rebosar de gente normal que consumía más periódicos que bollería."
***
"Había pasado más de treinta años leyendo en aquella mesa cuadrada."
***
"Sentí un regusto amargo en los labios. El regusto de la fugacidad. ¿Para qué vivimos, si el viento tras nuestros zapatos ya se está llevando nuestras últimas huellas? Durante treinta años, tal vez cuarenta, una persona había respirado, leído, pensado, hablado, en aquella habitación de unos cuantos metros cuadrados, y bastaba con que pasaran tres o cuatro, que viniera un nuevo faraón,y ya no se sabía nada de José."

Stefan ZWEIG, Mendel el de los libros, Acantilado, Barcelona, 2009.

martes, 22 de marzo de 2011

BERNHARD: Karajan, genio o charlatán

"Con su entusiasmo y porque empezaba unos segundos antes que los demás, Paul arrastraba a toda la Opera. Por otra parte, con sus primeros silbidos se hundían las escenificaciones más grandiosas y las más costosas, porque él lo quería, porque estaba precisamente de ese humor. Durante decenios, los vieneses no se dieron cuenta de que el autor de los triunfos en la Opera era en fin de cuentas Paul, lo mismo que el autor de los naufragios de la casa del Ring, los cuales, cuando él quería, no hubieran podido ser más radicales, más aniquiladores. Sus pros y sus contras en la ópera nada tenían que ver con la objetividad, sólo con su arbitrariedad, con su volubilidad, con su locura. Muchos directores de orquesta a los que no podía soportar cayeron en Viena en su trampa, y los silbó y abucheó, realmente con espuma en la boca. Sólo con Karajan, al que odiaba, fracasó. El genio de Karajan era demasiado grande para que Paul pudiera siquiera molestarlo. A Karajan lo he observado y estudiado durante decenios y es para mí el director de orquesta más importante del siglo, con Schuricht, al que yo amaba. A Karajan lo admiraba yo por experiencia ya desde la infancia, tengo que decir, y lo he estimado tanto por lo menos como todos los músicos con los que Karajan ha trabajado nunca. Paul odiaba a Karajan por todos los medios a su alcance y, por su odio consuetudinario, sólo lo calificaba de charlatán; yo sólo veía en él, por mi propia contemplación durante decenios, al primero de los trabajadores de la música del mundo entero y, cuanto más famoso se hacía Karajan, tanto mejor se volvía, lo que mi amigo, como todo el resto del mundo musical, no quería comprender. Desde mi infancia he visto desarrollarse y perfeccionarse el genio de Karajan, y fui testigo de casi todos los ensayos de conciertos y óperas que dirigió en Salzburgo y Viena. Los primeros conciertos que oí en mi vida los dirigió Karajan, las primeras óperas que oí, también Karajan. Así tuve, tengo que decir, desde el principio, unas buenas condiciones para mi progreso musical. El nombre de Karajan garantizaba de antemano una furiosa pelea entre Paul y yo y, mientras Paul vivió, nos peleamos una y otra vez por Karajan. Pero ni yo había podido convencer a Paul, con mis pruebas en relación con Karajan, del genio de Karajan, ni Paul a mí con sus pruebas en contra de Karajan, es decir, de que era un charlatán."

Thomas BERNHARD, El sobrino de Wittgenstein, Anagrama, Barcelona, 1988

lunes, 21 de marzo de 2011

KOESTLER: Levantando el velo de las novicias...


"Habían puesto a mi disposición un coche. El automóvil era un enorme Isotta Fraschini, un modelo especialmente diseñado y construido para el antiguo primer ministro, don Alejandro Lerroux. Al parecer, Lerroux había sido uno de esos envidiables ancianos que a la edad de Matusalén seguían siendo un peligro para las jovencitas.
El automóvil estaba provisto de cortinas color lavanda no sólo en las ventanillas, sino también en el cristal que separaba al conductor de los asientos de atrás, que podían combinarse para formar una especie de sofá. El automóvil poseía además un panel con una serie de botones en una de las puertas traseras, mediante los cuales don Alejandro podía dar instrucciones al chófer. Las señales eran: Más deprisa, Más despacio, Parar, Marcha atrás y Apagar luces.
Había otro botón más, oculto a la vista. Cuando se apretaba, se encendía una luz roja sobre el asiento del conductor. Entonces el chófer apagaba el motor, se bajaba, abría el capó, trajinaba con el carburador y luego informaba que el coche se había averiado, que se veía obligado a ir a pie hasta el próximo pueblo, casi a diez kilómetros, para obtener ayuda, pero que, por fortuna, quedaba algo de champán en la cesta de picnic para aliviar la espera de don Alejandro y la señorita."

Arthur KOESTLER, Memorias, Lumen, Barcelona, 2011.

domingo, 20 de marzo de 2011

TOLSTOI: Primavera

"En vano los hombres, amontonados por centenares y miles sobre una estrecha extensión, procuraban mutilar la tierra sobre la cual se apretujaban; en vano la cubrían de piedras a fin de que nada pudiese germinar en ella; en vano arrancaban todas las briznas de hierba y ensuciaban el aire con el carbón y el petróleo; en vano cortaban los árboles y po­nían en fuga a los animales y a los pájaros; la primavera era la primavera, incluso en la ciudad. El sol calentaba, brotaba la hierba y verdeaba en todos los sitios donde no la habían arrancado, tanto en los céspedes de los jardines como entre las grietas del pavimento; los chopos, los álamos y los cerezos desplegaban sus brillantes y perfumadas hojas; los tilos hin­chaban sus botones a punto de abrirse; las chovas, los gorriones y las palomas trabajaban gozosamente en sus nidos, y las moscas, calentadas por el sol, bordoneaban en las paredes. Todo estaba radiante. Únicamente los hombres, los adultos, continuaban atormentándose y tendiéndose trampas mutuamen­te. Consideraban que no era aquella mañana de primavera, aquella belleza divina del mundo creado para la felicidad de todos los seres vivientes, belleza que predisponía a la paz, a la unión y al amor, lo que era sagrado e importante; lo im­portante para ellos era imaginar el mayor número posible de medios para convertirse en amos los unos de los otros."

Lev TOLSTOI, Resurrección

sábado, 19 de marzo de 2011

SCHOPENHAUER: Música


"Cuando oigo música, mi imaginación juega a menudo con la idea de que la vida de todos los hombres, la mía propia, no es más que sueños de un espíritu eterno, buenos o malos sueños; de que cada muerte es un despertar."

martes, 15 de marzo de 2011

STENDHAL: El pintor de paisajes

"Bonaparte había encontrado en su campaña de Mincio a un joven francés, pintor de paisajes, que recorría los alrededores del lago de Garda haciendo estudios. Al general le impresionó el raro buen sentido y la impasibilidad del pintor, al que nada parecía emocionar ni nada deslumbrar.
-Si queréis ser oficial -le dijo Napoleón-, ahora hay muchas plazas vacantes; os tomaré conmigo.
-Yo quiero ser pintor -repuso joven-, y lo que acabo de ver de los horrores de la guerra, de los estragos que determina forzosamente y sin que pueda echársele la culpa a nadie, no me hacen cambiar de opinión sobre este oficio grosero y que muestra al hombre en un feo aspecto: el del interés personal, exaltado hasta el furor, y en medio del cual el teniente ve caer sin pesar por su parte al capitán, su amigo íntimo..."

STENDHAL, Memorias sobre Napoleón, Aguilar, Madrid, 1988.

martes, 8 de marzo de 2011

YOURCENAR: Cuentos orientales

"Cuéntame otra historia. Que sea la historia más hermosa y menos verdadera posible."
***
"Acudía a las casas de té para seguir la moda, y favorecía moderadamente a bailarinas y acróbatas."
***
"Aquella noche, Ling se enteró con sorpresa de que los muros de su casa no eran rojos, como él creía, sino que tenían el color de una naranja que se empieza a pudrir."
***
"Su discípulo Ling desleía los colores y este trabajo exigía tanta aplicación que se olvidó de verter unas lágrimas."
***
"Estas gentes no están hechas para perderse por el interior de una pintura."
***
"Donde seis mil monjes con flotantes barbas oran todavía hoy por la salvación de sus piadosos protectores, los príncipes de Trebisonda, cuya raza se ha extinguido seguramente hace siglos."
***
"Le faltó a la Ilíada una sonrisa de Aquiles."
***
"Los italianos insultan a los eslavos, los eslavos a los griegos, los alemanes a los rusos, los franceses a Alemania, y a Inglaterra, casi tanto como a esta última."
***
"Lloro porque me dan miedo los jabalíes, los demonios, el deseo de los hombres y los fantasmas de los muertos."
***
"No me quejo de que las cosas, los seres, los corazones sean perecederos, puesto que parte de su belleza se compone de esta desventura. Lo que me aflige es que sean únicos."
***
"El único nombre que Genghi había olvidado era precisamente el suyo."
***
"El arrepentimiento te enseña la inutilidad de arrepentimiento."
***
"Incluso llegaba a decir que no le gustaba pintar a los animales porque se parecían demasiado a los hombres."
***
"Me has mentido, Wang-Fô, viejo impostor: el mundo no es más que un amasijo de manchas confusas, lanzadas al vacío por un pintor insensato, borradas sin cesar por nuestras lágrimas."

Marguerite YOURCENAR, Cuentos orientales, Alfaguara, Madrid, 1993.

domingo, 6 de marzo de 2011

YOURCENAR: Adriano

"Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos."
***
"He llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada."
***
"Ciertas porciones de mi vida se asemejan ya a las salas desmanteladas de un palacio demasiado vasto, que un propietario venido a menos no alcanza a ocupar por entero."
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"Jamás mordí la miga de pan de los cuarteles sin maravillarme de que ese amasijo pesado y grosero pudiera transformarse en sangre, en calor, acaso en valentía."
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"Si por casualidad un hombre se confiesa, aboga por su causa, con su apología pronta."
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"Quince años en el ejército duraron menos que una mañana de Atenas."
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"Este desdén por las modas contemporáneas le ahorraba muchos errores de gusto."
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"Casi todos lo que los hombres han dicho de mejor lo han dicho en griego."
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"Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o simplemente para evitar sufrir."
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"Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa. Nuestro gran error está en tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee."
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"Mi vida era igualmente misteriosa para ellas; no querían conocerla, prefiriendo soñarla de la manera más arbitraria."
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"Iba a cumplir cuarenta años. Si sucumbía en esa época, de mí sólo quedaría un nombre en una serie de altos funcionarios."
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"He comprendido que pocos hombres se realizan antes de morir, y he juzgado con mayor piedad sus interrumpidos trabajos."
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"Lo esencial es que el hombre llegado al poder haya probado luego que merecía ejercerlo."
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"Cada uno de nosotros posee más virtudes de lo que se cree, pero sólo el éxito las pone de relieve."
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"Se insulta al prójimo cuando se desdeñan sus alegrías."
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"Siempre hay alguien pronto a reprocharnos nuestras debilidades."
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"Advierto una objeción a todo esfuerzo por mejorar la condición humana: la de que quizá los hombres son indignos de él."
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"Mis vendimias estaban hechas; el mosto de la vida llenaba la cuba."
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"Fanático, no tenía la menor idea de que pudiera razonarse sobre premisas diferentes de las suyas."
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"Una ciudad más, un refugio para los fraudes de los mercaderes, las exacciones de los funcionarios, las prostituciones, el desorden, y para los cobardes que lloran a los muertos antes de olvidarlos."
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"Tuve intención de escribir una obra asaz ambiciosa, parte en prosa y parte en verso, donde quería hacer entrar a la vez lo serio y lo irónico, los hechos curiosos observados a lo largo de mi vida, mis meditaciones, algunos sueños."
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"Toda tolerancia acordada a los fanáticos los mueve inmediatamente a creer que su causa merece simpatía."
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"Pasamos toda una noche discutiendo el mandamiento que exige amar al prójimo como a uno mismo; yo lo encontraba demasiado opuesto a la naturaleza humana como para que fuese obedecido por el vulgo, que nunca amará a otro que a sí mismo, y tampoco se aplicaba al sabio, que está lejos de amarse a sí mismo."
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"Nuestros débiles esfuerzos por mejorar la condición humana serían proseguidos sin mayor entusiasmo por nuestros sucesores; la semilla del error y la ruina, contenida hasta en el bien, crecería en cambio monstruosamente a lo largo de los siglos."
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"Natura deficit, fortuna mutatur, deus omnia cernit. La naturaleza nos traiciona, la fortuna cambia, un dios mira las cosas desde lo alto."
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"Lo miraba vivir. Mi opinió sobre él se modificaba de continuo, cosa que sólo sucede con aquellos seres que nos tocan de cerca; a los demás nos contentamos con juzgarlos en general y de una sola vez por todas."
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"Pero los dioses no se levantan, no se levantan para prevenirnos, ni para protegernos, ni para recompensarnos, ni para castigarnos."
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"Él sabe que lo que verdaderamente cuenta es lo que no figura en las biografías oficiales, lo que no se inscribe en las tumbas."

Marguerite YOURCENAR, Memorias de Adriano, Círculo de Lectores, Barcelona, 1988.

miércoles, 2 de marzo de 2011

KAPUSCINSKI: La jungla polaca

"No veo personas muertas en ninguna parte, pues la entierran enseguida, tan sólo cadáveres de caballos, como si se tratase de una guerra equina."
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"En muchas culturas africanas está extendida la creencia de que el ser humano muere definitivamente sólo cuando muere la última persona de las que lo han conocido y recordado."
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"Traían el olor a campo, la estupefacción de provincianos y una férrea voluntad de empollones."
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"En los exámenes se sentaban en el borde de la silla, construían frases con tremendo esfuerzo, se secaban en los pantalones las manos sudorosas."
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"Me apasionaban las personas que ansiaban llegar a ser algo por su propio esfuerzo, que no sólo estudiaban, sino que también tenían que luchar."
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"Él saca una caja de cerillas y empieza a quemarlas, prendiendo una tras otra, una vieja costumbre suya: quemar cerillas durante la conversación. Sostiene una entre los dedos y contempla la llama. Cuando la cerilla se apaga, saca una nueva. En los días de muchos nervios, las gasta por cajas enteras."
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"Se vino conmigo a Wroclaw, a mi buhardilla, donde la esculpí. Los títulos de los trabajos debían tener un significado, así que lo llamé Muchacha después del trabajo y lo llevé a la exposición. El jurado rechazó la escultura, aduciendo que emanaba demasiada religiosidad. Anduve abatido, no me encontraba a gusto en ningún sitio. Pasé horas tumbado en la cama, completemente aturdido. Por fin se me ocurrió una idea loca. Pedí al conserje el carrito, cargué la escultura y fui a la curia diocesana. Les dije: Cómprenla, señores, la figura se llama La Virgen esperando la Anunciación. Deliberaron un buen rato, pero finalmente no me la compraron. Emana demasiado realismo socialista, adujeron."
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"Cuando se quiere sacar de una persona un pedazo inmenso de verdad, hay que tener una pregunta como un arpón. Una capaz de penetrar lo más hondo posible y arrancar esa verdad de las entrañas. No tengo preguntas así. Las mías son banales, fútiles, no tardarán en evaporarse en el aire."
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"Alguien ha dicho con acierto que este pueblo vive atrapado por su historia. Que nuestra historia ha trabajado denodadamente por el eterno éxito de Kraszewski."
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"Allí estaba aquella vida que cada uno de nosotros se representaba a su manera: la alegría y la tristeza, la lluvia y el sol, el tranvía, el Sputnik, los primeros narcisos de las nieves, un estudio de Chopin, una mujer en la cama, la película El salario del miedo, el Utrillo del periodo blanco, un cuarto de litro de vodka bebido de un solo trago, un paseo con el niño, la de trigo que me crecerá en verano, los pechos de Gina Lollobrigida, o de Hanka, o de Krysia, o de Stefa, separaciones y reconciliaciones, Berlín, los planes de Nasser, una lavadora, una discusión con el director, un par de zapatos del todo decentes por trescientos cuarenta zlotys, los celos, el diploma de ingeniero, la muerte de un tío, una bañera llena de agua caliente, una paga extra el día de la Fiesta Minera, una jarra de cerveza, de nuevo eres mía, el Diccionario de extranjerismos (segunda edición), una persona caminando por la calle..."
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"Empezamos a pensar en otros soldados, en los soldados rasos de todos los ejércitos del mundo. En nuestro Bozym, que en aquella noche endemoniada estaba de guardia; en el Vania que en aquel momento sacaba brillo a su metralleta en Chukotka; en los soldados de Fidel Castro, que sin duda bebían hasta emborracharse, pues no en vano habían sudado tanto. Pensamos en los fusileros hindúes haciendo cola ante la olla de rancho y en el recluta ghanés que restregaba su barriga por la ciénega tras oír la voz de mando: ¡Cuerpo a tierra!"

Ryszard KAPUSCINSKI, La jungla polaca, Anagrama, Barcelona, 2008.

DOMOSLAWSKI: Kapuscinski non-fiction

"Era consciente de que tenía mucho que decir de cosas que otros ignoraban por completo."
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"Se indignaba ante la vista de periódicos con el nombre de Kapuscinski desperdigados por el suelo, que se podían pisar impunemente o forrar con ellos el cubo de la basura."
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"Había en todo aquello un cierto elemento religioso, un intento de creer en algo."
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"Lo sabía, pero, como decía el camarada Gomulka, la persona sabe tanto cuanto quiere saber."
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"No le quedará más remedio que ir a trabajar a una escuela donde tendrá que vérselas con un montón de niños malcriados."
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"Cuando la escritura empieza a cuajar, le anuncia solemnemente que a partir de entonces todo irá bien, que el viento ya hincha las velas. Le lee la primera frase y ella pega un salto de alegría. La euforia dura... hasta el siguiente párrafo. Siempre había escrito despacio, a duras penas cumplía con las cuotas exigidas por la redacción. Lo que quería era escribir bien, no mucho. Por eso ganaba una miseria."
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"Empatía con los pobres, protesta moral contra las potencias coloniales, postura de cierto distanciamiento respecto al Occidente capitalista, actitud crítica hacia el eurocentrismo, así como interés por la alteridad."
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"Ambas redacciones se encontraban en el Palacio de la Cultura y la Ciencia, la del Po Prostu en el quinto piso y la del Polytika en el undécimo. La gente del Po Prostu tenía tanta tirria a los del Polytika que, cuando en cierta ocasión se quedaron sin vasos en la redacción y el director administrativo quiso pedírselos prestados a sus colegas del Polytika, seis pisos más arriba, la plantilla convocó una reunión para discutir la idea, que finalmente fue rechazada tras una votación."
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"Muchos amigos y conocidos de Kapuscinski lo consideraban un catastrofista, en el sentido de que era capaz de inflar los pequeños sucesos hasta otorgarles dimensiones inimaginables y presentar los temores cotidianos como si fueran el fin del mundo."
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"Alardea de que, a diferencia de la mayoría de los intelectuales, no pasa las noches en vela, sino que se va a dormir pronto y se levanta temprano."
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"No escribo nada porque no quiero escribir mal, y no soy capaz de escribir bien. Parálisis, vacío en la cabeza. Falta de energías. Desmoronamiento."
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"Escribe estos relatos desde la perspectiva de una persona que se asombra."
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"El silencio es señal de una desgracia y, a menudo, de un crimen."
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"Debe trabajar en profesiones sin relación con el arte y realizar sus ambiciones creadoras en su tiempo libre, después del trabajo."
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"Se sabía de principio a fin que todos iban a morir. Ellos también lo sabían. Porque allí es obvio que, si uno parte, ya no volverá."
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"Le gustaba hacer referencia a los rumores, incluso a los más inverosímiles, porque opinaba que forman parte del paisaje social, nos hablan de cómo es la conciencia de la gente en un lugar y un momento determinados, y por tanto constituyen un hecho social."
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"Tantos días perdidos en escribir una página. Paso en mi mesa entre siete y ocho horas, pero consigo trabajar con provecho apenas tres o cuatro. En las demás horas paso a limpio, sueño, leo."
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"Y, como un chirriante contrapunto, una amarga cita de Eliade: Mis mejores libros serán escritos por otra persona."

Artur DOMOSLAWSKI, Kapuscinski non-fiction, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2010.

martes, 1 de marzo de 2011

REICH-RANICKI: Las trompas, más alto

Uno de los invitados que han quedado en mi memoria fue el director Heinz Bongartz, titular de la Dresdner Philharmonie. Se me ocurrió la idea de no limitarme a grabar una conversación con él sino, también, un fragmento de su ensayo con los músicos de la Filarmónica de Varsovia. El programa ofrecía la Sinfonía en re mayor de Schubert. En el primer movimiento, nada más concluir el famoso pasaje para trompa, Bongartz golpeó la batuta insatisfecho: "No, señores míos, no es así. Lo que tocan aquí las trompas es el sentimiento romántico, alemán, de la naturaleza. Les ruego que interpreten este magnífico pasaje con más fuerza e intimidad. Con más sentimiento, señores míos. Es preciso que suene más lleno y con mayor potencia. Aquí, en este pasaje, se han de ver los bosques alemanes". El primer violín, que hacía de intérprete, se levantó, se dirigió al grupo de instrumentistas de viento, y dijo en polaco: "Las trompas, más alto". Como Bongartz se hallaba en ese momento anotando algo en su partitura, no debió darse cuenta de que la traducción de sus deseos al polaco había resultado sorprendentemente corta. Hizo que tocaran el pasaje otra vez, y volvió a dar unos golpes: "Muy bien, señores trompistas, ha sido magnífico; eso era exactamente lo que quería". En años posteriores, siempre que he oído a músicos de orquesta quejarse de directores que hablaban mucho, no he podido menos de pensar en Heinz Bongartz y aquel primer violín polaco que demostró ser un maestro en resúmenes escuetos: "Las trompas, más alto".

Marcel REICH-RANICKI, Mi vida, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2000.