Jorge Luis BORGES: "Nadie puede leer dos mil libros. Yo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer, sino releer."

viernes, 5 de julio de 2013


ECHEGARAY: Plácido

Escena primera

PLÁCIDO, en la puerta, mirando hacia fuera. 

PLÁCIDO.-Sí, la puesta del sol es muy hermosa, ¡admirable! ¡La Naturaleza ama el lujo..., ¡como yo! Pero ella es rica, puede derrochar tesoros. ¡Yo soy pobre, mis tesoros son éstos! (Viniendo al interior.) Paredes enyesadas y sucias. Muebles que se deshacen en polilla. Una mesa que vino en línea recta de aquel pinar. Y para alumbrarnos esta noche, un cabo de vela: hay que economizarlo; que si no, nos quedamos a oscuras. ¡Oh sol, párate y sigue alumbrando, que me quedo sin palmatoria! (Ríe con risa forzada. Va a sentarse, el mueble cruje y él se levanta.) ¡No puedo sentarme, que me quedo sin muebles! ¡Oh! Pero, en cambio, mi reja es un jardín. Lo cuida Blanca. ¡Qué linda es, y qué buena! ¿Y para qué le sirve la bondad? Para traerme esas flores, que siempre están asomadas a la ventana como queriendo volverse al campo. ¿Y para qué le sirve su hermosura, envuelta en miserables trapos de campesina pobre? En Madrid, ya sería otra cosa. ¡Madrid! ¡Oh! Si yo fuera muy rico, me la llevaría a Madrid..., sí, Blanca conmigo..., y después la pasearía en triunfo por Europa. Pero ahora, lindamente ataviada, está para pasearla en triunfo. ¡A la vaquería o al corral! ¡Cuando más, a la era! ¡Aunque se rompa! (Dejándose caer en el sofá.) Estoy cansado. Cansado porque no lucho; pero no lucharé. Yo he de subir: no sé cómo, como pueda... ¡Arriba, como pueda! Bien a bien, o mal a mal. Hola, ¿quién es? 

José de ECHEGARAY, A fuerza de arrastrarse.

lunes, 1 de julio de 2013

GARCÍA: Líbranos de la maleza


La maleza es el equivalente floral en América a la grasa corporal, a los actos inmorales, a la pereza, a la desidia, a la mentira e incluso a la pobreza, que todavía arrastra algún estigma en estos lares como plasmación material de las carencias espirituales. Algo que hay que erradicar de raíz en el sentido más literal del término y para lo que no hay excusas físicas, económicas o geográficas en el caso de que tu jardín se halle en una intersección o en primera línea.

Si tienes maleza, los vecinos por primera vez se involucrarán en tu vida y cuestionarán tus hábitos, tu personalidad y moralidad.

He conocido personas que por sus creencias o desconfianza en el sistema, no vacunan a sus hijos y no sufren el mismo rechazo que aquellos que dejan la maleza crecer en su propiedad. En el siglo XXI, contagiar la maleza se considera un mal peor que la tuberculosis, la difteria o incluso la obesidad por las que nadie te critica.

De todas las guerras que libran los norteamericanos en el mundo, la peor y la que afecta más la vida de las gentes pasa dentro de casa. Es la guerra contra la mala hierba, más en el sentido literal que figurado.

César GARCÍA, La obsesión por la maleza.

sábado, 29 de junio de 2013

Había perdido el juicio


Paul Troost había sido militante nacionalsocialista durante muchos años. Se había suicidado poco después de la llegada al poder de los nazis. Hitler había mantenido con ambos una relación muy estrecha durante mucho tiempo. Juntos habían trabajado en los planes para los grandiosos palacetes que Hitler quería construir para el Partido después de su ascenso al poder. A requerimiento de Hitler, Troost se encargaba de los diseños, que se convertirían en una obsesión para Hitler. Nunca se habían podido aclarar los motivos por los que el profesor Troost puso fin a su vida. En el entorno de Hitler se especulaba que después del triunfo nazi y en vista de la posibilidad de poder realizar todos sus proyectos, Troost había perdido el juicio y se había matado. 

Henrik EBERLE, Matthias UHL, El informe Hitler,Tusquets, Barcelona, 2008.

miércoles, 26 de junio de 2013

S.T.T.L. Richard Matheson

Neville observó a los nuevos habitantes de la tierra. No era uno de ellos. Semejante a los vampiros, era un anatema y un terror oscuro que debían eliminar y destruir. Y de pronto nació la nueva idea, divirtiéndolo, a pesar del dolor.

Tosió carraspeando. Se dio vuelta y se apoyó en la pared mientras se tomaba las pildoras. Se estrecha el círculo. Un nuevo terror nacido de la muerte, una nueva superstición que invade la fortaleza del tiempo.

Soy leyenda.

Richard MATHESON, Soy leyenda, Minotauro, Barcelona,2008.

lunes, 24 de junio de 2013

BRETÓN: Solitario

No he triunfado, he fracasado... Las calles están llenas de gente pero yo estoy solitario, como un alma en pena.

Vicente GARRIDO, Patricia LÓPEZ, El secreto de Bretón, Ariel, Barcelona, 2013.

domingo, 23 de junio de 2013

DENEVI: La mujer ideal no existe

Sancho Panza repitió, palabra por palabra, la descripción que el difunto don Quijote le había hecho de Dulcinea. Verde de envidia, Aldonza masculló:

–Conozco a todas las mujeres del Toboso. Y le puedo asegurar que no hay ninguna que se parezca ni remotamente a esa que usted dice.

Marco DENEVI, Falsificaciones, Thule Ediciones, Barcelona, 2008.

ORTEGA Y GASSET: La suprema misión de la mujer

La mujer fue primero para el hombre una presa —un cuerpo que se puede arrebatar. A esta emoción venatoria sucede un sentimiento más delicado y de signo opuesto Lo que en la mujer puede ser botín y presa que se toma de arrancada no satisface. Un mayor refinamiento del hombre le hace desear que la presa lo sea por espontánea impulsión. El botín de su feminidad, en rigor, no se posee si no se gana. La presa se torna premio. Y para alcanzarlo es preciso hacerse digno de él, adecuarse al ideal de» hombre que en la mujer dormita. Por este curioso mecanismo se invierten los papeles: el eversor cae prisionero. Si en la época del mero instinto sexual la actitud del varón es predatoria y se arroja sobre la belleza transeúnte, en esta etapa de entusiasmo espiritual se coloca, por el contrario, a distancia, se orienta desde lejos en el semblante femenino para sorprender en él la aprobación o el desdén.La verdadera misión histórica de la hembra humana aparece sin claridad por olvidarse que la mujer no es la esposa, ni es la madre, ni es la hermana, ni es la hija. Todas estas cosas son precipitados que da la feminidad, formas que la mujer adopta cuando deja de serlo o todavía no lo es. Sin duda, quedaría el universo pavorosamente mutilado si de él se eliminasen esas maravillosas potencias de espiritualidad que son la esposa, la madre, la hermana y la hija —de tal modo venerables y exquisitas, que parece imposible hallar nada superior.
Mas es forzoso decir que con ellas no están completas las categorías de la feminidad y que ellas son inferiores y secundarias si se emparejan con lo que es la mujer cuando es mujer y nada mas. Cada una de esas advocaciones del ser femenino se diferencia de las restantes y se define por su oficio eficaz. Nadie ignora lo que es ser madre y esposa, hermana o hija. Pues bien, ese cuádruple oficio conmovedor no existiría si la hembra humana no fuese además —y antes que todo eso— mujer. ¿Pero qué es la mujer cuando no es sino mujer? Yo no podría responder a esta pregunta sin rectificar antes la tradicional noción de los ideales. Desde hace doscientos años, señora, el oficio de la mujer, cuando no es sino mujer, es ser el concreto ideal («encanto», «ilusión») del varón. Nada más. Pero nada menos. Puede un hombre amar con insuperable fervor a la madre, esposa, hija o hermana sin que haya en su sentimiento la menor tonalidad de ilusión. Por el contrario, puede sentirse ilusionado, encantado, atraído, sin que experimente nada de eso que propiamente llamamos amor filial, paterno, conyugal o fraternal. Las mujeres, con su aguda intuición, distinguen perfectamente cuándo en las emociones que suscitan existe ese matiz de la ilusión y, en el secreto de su ánima, sólo entonces se sienten halagadas y satisfechas. Decía Ramón Campos, un fino escritor español de fines del siglo XVIII, que «sólo una cosa puede llenar por completo el corazón del hombre, y es el corazón de la mujer». De suerte que la mujer es mujer en la medida en que es encanto o ideal. La profunda intervención femenina en la historia no necesite consistir en actuaciones, en faenas, sino en la inmóvil, serena presencia de su personalidad. A mi juicio, es ésta la suprema misión de la mujer sobre la tierra: exigir, exigir la perfección al hombre.

José ORTEGA Y GASSET, Obras completas. Tomo III. Epílogo del libro De Francesca a Beatrice, Revista de Occidente, Madrid, 1966.

sábado, 22 de junio de 2013

S.T.T.L. Javier Tomeo

Soy un animal que jamás existió. Todo lo que les diga a partir de este momento, por lo tanto, les llega desde una dimensión mágica en la que a pesar de todo, deberían ustedes creer. 

Me llamo Unicornio. Me describen como un animal pequeño, semejante al macho cabrío, con un solo cuerno en medio de la frente. Dicen que tengo la virtud de purificar el agua de las fuentes. Mi fiereza es proverbial y los cazadores, temerosos, me rehuyen. Cuando descubro una doncella virgen, sin embargo, pierdo toda mi ferocidad. Me aproximo a ella, salto a su regazo y la dulce muchacha me acaricia, me alimenta y me conduce a su palacio. 

Estas dos circunstancias (el temor que inspiro a los cazadores y la mansedumbre que demuestro ante las doncellas) hacen, de cualquier modo, que de vez en cuando me formule algunas preguntas de difícil respuesta: 

Primera pregunta: ¿Y si los cazadores no se nos acercasen, no por el temor que podamos inspirarles, sino, simplemente, porque saben que somos una entelequia? 

Segunda pregunta: ¿Es que acaso hay cazadores tan entusiastas que persigan quimeras? 

Tercera pregunta: los libros dicen que, al ser apresados por una doncella, el demonio que hay encerrado dentro de nosotros es vencido por la castidad. Eso estaría muy bien , pero ¿ y si fuese precisamente al revés? ¿Y si fuésemos nosotros los que, atraídos por el raro perfume de las doncellas, nos acercásemos a ellas para seducirlas? 

 Cuarta pregunta: ¿Y si ellas, enardecidas por nuestras ardientes miradas, nos condujesen a sus palacios para consumar amores sin nombre, que los hombres nacidos de mujer ni siquiera son capaces de imaginar?

Javier TOMEO, El unicornio.

domingo, 9 de junio de 2013

HITCHCOCK: A stranger who doesn’t look at all the way I feel

Some writers say that Cary Grant was my fantasy alter ego. Silliness. When I look into my mirror, I don’t see Cary Grant. I look into my mirror as little as possible, because the person who looks back at me has always seemed something of a stranger who doesn’t look at all the way I feel. But, somehow, he kept getting into my mirror.

Charlotte CHANDLER, It’s Only a Movie: Alfred Hitchcock, a Personal Biography, Simon & Schuster, Nueva York, 2005.

sábado, 8 de junio de 2013


CERCAS: Empecé a escribir tarde por culpa de Borges

Era un chico de familia muy católica, y esto me da mucha vergüenza reconocerlo, hasta que a los catorce años me enamoré de una chica. Pero al final del verano regresé a Barcelona y tuve la mala idea de ir a leer un libro de Unamuno, San Manuel Bueno Mártir. Fue terrorífico. Me armó un lío tan gordo, que perdí la fe, me di al tabaco… Con Unamuno me hice un lío tan grande que todavía no lo he arreglado. Porque éste se dedica a liarte y, además, te lo dice. La literatura era un chaleco salvavidas. Era un desubicado y tenía que agarrarme a algo, así que lo hice a la literatura. Era lector desde muy pequeño, pero después de Unamuno todo cambia. A partir de ese momento leí a brazo partido, como si me fuera la vida en ello, buscando las seguridades y la supervivencia. En Wikipedia dice que Javier Cercas leyó a Borges a los 15 años y que entonces se hizo escritor. Totalmente falso. Fue justo lo contrario: leí a Borges a los 15 años y lo que hizo fue aplazar mi atrevimiento a escribir. Empecé a escribir muy tarde por culpa de Borges.

Peio H. RIAÑO,  Empecé a escribir tarde por culpa de Borges.

El Confidencial, sábado 8 de junio de 2013.

jueves, 6 de junio de 2013

S.T.T.L. Tom Sharpe

El paseo de Wilt era un paseo interior y seguía un itinerario completamente distinto de su propia apariencia y de la de su ruta. Era en realidad una jornada de pensamiento ávido, un peregrinaje por sendas de posibilidad remota que implicaban la desaparición irrevocable de la señora Wilt, la adquisición súbita de riqueza, de poder, lo que haría él si le nombrasen ministro de educación, o, aún mejor, primer ministro. 

Tom SHARPE, Wilt, Anagrama, Barcelona, 2005.

lunes, 3 de junio de 2013

MACHADO: Ruteñismo


 Que usted haya nacido en Rute, y que se sienta usted relativamente satisfecho de haber nacido en Rute, y hasta que nos hable usted con cierta jactancia de hombre de Rute, no me parece mal. De algún modo ha de expresar usted el amor a su pueblo natal, donde tantas raíces sentimentales tiene usted. Pero que pretenda convencernos de que, puesto a elegir, hubiera usted elegido a Rute, o que, adelantándose a su propio índice, hubiera usted señalado a Rute en el mapa del mundo como lugar preciso para nacer en él, eso ya no me parece tan bien, querido don Cosme.

Antonio MACHADO, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, Alianza Editorial, Madrid, 2009.

domingo, 2 de junio de 2013

Relatos de Ipolka

 

Sale un nuevo volumen de Relatos de Ipolka, en este caso la tercera edición, con nuevos autores.

En colaboración con el Ayuntamiento de Porcuna, el Museo Municipal y sus autores se presenta un nuevo libro lleno de historias sobre Ipolka, la Porcuna ibera.

El libro ha sido diseñado por Alvaro Rendón Gómez y cuenta en su interior con ilustraciones de Consuelo Vallejo. Se distribuye ya en la Papelería Séneca de Porcuna.

Índice de autores:
  • 'El toro íbero', de Marcial del Pino Chiachío.
  • 'Indíbilis', de Álvaro Rendón Gómez.
  • 'Equinoxis', de Antonio José Colomo Villén.
  • 'El Rinconcito', de Soledad de la Torre Cabeza.
  • 'Tiresio', de Pilar Jiménez.
  • 'La voluntad de Stena', de José Ángel Parejo Medina.
  • 'Los destructores de imágenes', de Eva Patricia Vallejo Delgado.
  • 'Retorno a Ipolka', de Amparo Chiachío Peláez.
  • 'Las montañas', de Juan Ortega Cózar.
  • 'Ooparts bajo la alfombra', de Rafael Jesús Navas Millán.
  • 'La novia oretana', de Plácido Romero.
  • 'Con ojos de niña y fuerza de mujer', de Luisa María Garzón Peña.
  • 'La Dama', de María Ángeles Cabeza Torres.
  • 'El poema de la Laguna Negra', de Javier Navas Millán.
  • 'La espera', de Félix Fernández Hidalgo.
  • 'La trama del miedo', de Fernando Molero Campos.
  • 'La historia de vuestras historias', de Luis Emilio Vallejo Delgado.
  • 'Nada es para siempre', de Aurora Mateos.
  • 'Arqueologías', de Alfredo González Callado.

miércoles, 29 de mayo de 2013

SZPILMAN: ¡Allá van a fundirse!


Cuando conseguimos abrirnos paso hasta el tren, los primeros vagones estaban ya llenos. La gente se apiñaba de pie dentro de ellos. Los SS seguían empujando con la culata de sus rifles, a pesar de que desde el interior llegaban fuertes gritos y lamentos por la falta de aire. Además, el olor a cloro hacía que resultara difícil respirar, incluso a cierta distancia de los vagones. ¿Qué habían transportado en ellos para que les hubiera parecido necesario clorarlos tanto? Estábamos hacia la mitad del tren cuando, de repente, oí a alguien gritar: 

—¡Aquí, Szpilman! ¡Aquí! 

Una mano me agarró por el cuello y tiró de mí hacia atrás, fuera del cordón de policía. ¿Quién se atrevía a hacer algo así? No quería que me separaran de mi familia. ¡Quería estar con ellos! 

Lo que veía ahora eran apretadas hileras de policías de espaldas. Me lancé contra ellas, pero no se abrieron. Entre las cabezas de los policías pude ver a nuestra madre y a Regina que, ayudadas por Halina y Henryk, se encaramaban a los vagones, mientras nuestro padre me buscaba con los ojos. 

—¡Papá! —grité. 

Me vio y dio unos pasos en dirección a mí, pero entonces vaciló y se detuvo. Estaba pálido y le temblaban los labios. Esbozó una dolorida sonrisa de impotencia, levantó la mano y me dijo adiós con ella, como si yo estuviera colocado en el lado de la vida y él me saludara ya desde la tumba. Dio media vuelta y se dirigió a los vagones. 

Me lancé de nuevo con todas mis fuerzas contra los hombros de los policías. 

—¡Papá! ¡Henryk! ¡Halina! 

Grité como si estuviera poseído, aterrorizado al pensar que en ese instante crucial no iba a llegar hasta ellos y quedaríamos separados para siempre. 

Uno de los policías se volvió y me miró colérico: 

—¿Qué demonios estás haciendo? ¡Vete, sálvate! 

¿Salvarme? ¿De qué? En una fracción de segundo supe lo que le esperaba a la gente de los vagones de ganado. Estaba aterrorizado. Miré hacia atrás. Vi el recinto abierto, los andenes del ferrocarril y más allá las calles. Impulsado por un invencible miedo animal, corrí hacia las calles, me deslicé entre una columna de trabajadores del Consejo que salía en ese momento y crucé la puerta. 

Cuando pude volver a pensar con claridad me encontraba en una acera, entre edificios. Un SS salía de una de las casas con un policía judío. El alemán tenía un rostro arrogante e impasible; era evidente que el policía se humillaba ante él, le sonreía, se esforzaba por complacerlo. Señalaba hacia el tren que estaba en el Umschlagplatz y decía al alemán, con familiaridad de camarada y en tono sarcástico: 

—¡Allá van a fundirse! 

Miré hacia donde apuntaba. Habían cerrado las puertas de los vagones y el tren estaba poniéndose en marcha, lenta y penosamente. Volví la cara y avancé tambaleante por la calle vacía, llorando en voz alta, perseguido por los gritos apagados de la gente encerrada en los vagones. Sonaban como un gorjeo de pájaros enjaulados destinados a morir. 

Władysław SZPILMAN, El pianista del gueto de Varsovia, Turpial-Amaranto, Madrid, 2001.

lunes, 27 de mayo de 2013

MUÑOZ: La cárcel de Jaén, tercermundista

Me metieron en un furgón. Llevaba lo imprescindible porque me creí que íbamos a Madrid. Total, que cuando íbamos por Jaén, hicimos una parada en el centro penitenciario provincial. Me metieron para dentro de ese sitio, que es una cárcel tenebrosa que vergüenza debería darle al Estado que existan ese tipo de instalaciones tan tercermundistas... 

Mi llegada a Jaén fue dura. Ahí me empecé a dar cuenta de que la cárcel es otra historia. Me di yo cuenta de que aquello era la cárcel pura y dura...

Si te levantas con la mente despejada, no hay nadie más libre que tú. Son dueños de tu persona, pero nunca serán dueños de tu mente, a pesar de algún psicólogo amargado. El día que estás jodido, solamente ves muros. Había días que lo único que veía desde mi celda era el patio y cómo la guardia civil patrullaba por el perímetro. En la de Jaén, el paisaje era el coche de la guardia civil y el mar de olivos y olivos hasta donde se perdía la vista, que recordaba el poema de Antonio Machado, pero te daba unas ganas irrefrenables de maldecir la poesía...

Julián MUÑOZ, La cruda verdad, Edaf, Madrid, 2013.

domingo, 26 de mayo de 2013

GOTXONE y BALLESTEROS: Casualidad o causalidad

El primer antibiótico digno de ese nombre fue la penicilina. Lo descubrió Alexander Fleming, y los adoradores del sensacionalismo dicen que fue por casualidad. Bien, si después de estar investigando durante años para encontrar la sustancia que podía acabar con las infecciones que mataban más heridos que las propias balas en la guerra, probando todo lo que se le ocurría en un laboratorio bien pertrechado para detectar cualquier cosa que atacase a las bacterias, decimos que era casualidad descubrir que unos hongos que habían crecido en una placa precisamente habían matado a las bacterias que había en esa placa, pues entonces fue por casualidad, pero que nadie tenga la más mínima esperanza de que esa casualidad digna del Premio Nobel le ocurra a otros mientras se toman una paella en la playa, navegan por páginas de deportes en internet o estudian la manera de hacerse ricos invirtiendo en bolsa: para que esa casualidad nos toque tenemos antes que estudiar medicina o biología o farmacia o algo por el estilo (o varias de esas disciplinas sucesivamente), trabajar durante muchos años investigando sin aspiraciones de ganar dinero, hacerlo tan sumamente bien que nos ganemos el derecho a utilizar un (carísimo) laboratorio de investigación avanzada, utilizarlo durante muchos años sabiendo lo que hacemos y haciéndolo mejor que los demás y, entonces, a lo mejor descubrimos algo por casualidad.

Koldobika GOTXONE VILLAR, Félix BALLESTEROS RIVAS,  Grandes desastres tecnológicos, Nowtilus, Madrid, 2012.


jueves, 16 de mayo de 2013

GONZÁLEZ: Fútbol etílicamente espontáneo

Cuando cierran los bares, ya de madrugada, no es extraño que alguien arroje al aire un balón. En cuanto asoma el cuero (o la bolsa llena de papeles, da igual) los antidisturbios se ponen el casco con un gesto desganado y se colocan en sus puestos: la rutina es bien conocida. Antes de que comience la carga policial y de que se rompan las primeras litronas (la coreografía está muy ensayada, no falla nunca), se permite que el balón ruede por la plaza y que se celebre el breve partidillo ritual que enfrenta a dos equipos arbitrarios (cada uno chuta hacia donde quiere) y sobradísimos de gente. Puede haber cien o doscientas personas involucradas en el juego-mogollón, carente de reglas y objetivos (porque no hay porterías), y siempre acaba igual: la policía despeja la zona, hace alguna detención simbólica y los vecinos consiguen dormir por fin. 

Enric GONZÁLEZ, Historias del calcio, RBA, Barcelona, 2007.

jueves, 9 de mayo de 2013

FRANKLIN: Animal racional

Una de las ventajas de ser un animal racional es poder encontrar siempre una buena razón para hacer lo que nos parezca.

Benjamin FRANKLIN, Autobiografía.

miércoles, 8 de mayo de 2013

HASSEL: La última noche

Esa noche la tropa cenó compota. Todavía me acuerdo. Porta, de alguna manera, se había hecho con las raciones destinadas a una unidad con problemas estomacales. Hermanito devoró lata tras lata, mientras que el Viejo no dejó de pensar en su mujer. 

—Ella hace unas conservas que nos duran todo el invierno —nos dijo soltando alguna lágrima. 

Al día siguiente, atacaron los rusos: un concierto de órganos de Stalin como no habíamos escuchado nunca y todo un ejército de tanques contra nuestro pobre regimiento. Fue la última vez que estuvimos todos juntos: Porta, el Viejo, Plutón, Pulgarcito. Todavía me acuerdo de esa noche. 

lunes, 6 de mayo de 2013

ROCASOLANO: La falta de ambición

Fue entonces cuando Letizia inició la relación con quien sería su primer marido, Alonso Guerrero. Él era profesor de Literatura en el instituto Ramiro de Maetzu, de Madrid. Y no me extraña que se quedara un tanto fascinada con aquel tío. Alonso es un erudito, un letraherido. Creo que no he conocido jamás a nadie con una cultura tan vasta y de tanta hondura. Y yo he trabajado en el negocio editorial, donde cierta cultura se presupone. Como en el ejército el valor. 

En lo ideológico, Alonso siempre me pareció un revolucionario de chaise-longue. Un radical de izquierdas que riega las macetas, respeta los semáforos, paga sus impuestos y no levanta la voz. Anticlerical furibundo, no sé cómo valorará la conversión al catolicismo más purpurino de su ex mujer Letizia. Presiento que con una ironía distante. 

El caso es que aquella relación siempre funcionó desde el desequilibrio. Letizia no comprendía la falta de ambición literaria de Alonso, que escribe unos libros invendibles, experimentales, de vocación decididamente minoritaria. Y Alonso despreciaba los impulsos arribistas de Letizia por alcanzar el éxito periodístico, la fama, el dinero y la consideración social.

David ROCASOLANO, Adiós, princesa, Foca, Madrid, 2013.

domingo, 5 de mayo de 2013

Juan 10, 38

Though ye believe not me, believe the works.

Felipe Neri y el milagro rechazado

San Felipe Neri

Y después de una larga agonía murió el joven Massimo. No se dejó llevar por la desesperación su padre, sino que hizo llamar a Felipe Neri, que se encontraba celebrando una misa por el enfermo. Salpicó el futuro santo al difunto con agua bendita y musitó una oración. Ante el asombro de todos los presentes, el muchacho abrió los ojos. Aturdido por lo que estaba ocurriendo, acabó pidiendo que le dejaran morir; aseguró que prefería la muerte a seguir viviendo. Felipe Neri habló a solas con el joven durante unos instantes; nunca contó lo que le había dicho el resucitado. Ocurrió el milagro en el Palazzo Massimo alle Colonne, el día 16 de marzo de 1583. Murió Felipe Neri en 1595. Fue beatificado por Pablo V en 1615, y canonizado por Gregorio XV en 1622. En el Santoral Católico su onomástica se celebra el 26 de mayo.

AA.VV., Todos los santos, Editorial Tarso, Valladolid, 1973.

sábado, 4 de mayo de 2013

GONZÁLEZ: Las raíces históricas del catenaccio

 

Las razones del defensivismo futbolístico italiano tienen raíces históricas. Durante unos quince siglos, casi hasta el XX, la península Itálica ha sido un no parar de invasiones y ocupaciones (desde los godos hasta los austrohúngaros, pasando por normandos, árabes, españoles, franceses y alemanes varios) y eso, según él, ha grabado en la memoria colectiva la necesidad de atrincherarse, resistir y buscar el golillo al contragolpe.

Enric GONZÁLEZ, Historias del calcio, RBA, Barcelona, 2007.

viernes, 3 de mayo de 2013


HITLER: Los españoles son una banda de andrajosos

 

Considerados como tropa, los españoles son una banda de andrajosos. Para ellos el fusil es un instrumento que no debe limpiarse bajo ningún pretexto. Entre los españoles, los centinelas no existen más que en teoría. No ocupan sus puestos, pero si los ocupan es durmiendo. Cuando llegan los rusos, son los indígenas los que tienen que despertarlos. Pero los españoles no han cedido nunca una pulgada de terreno. No tengo idea de seres más impávidos. Apenas se protegen. Desafían a la muerte. Lo que sé es que los nuestros están siempre contentos de tener a los españoles como vecinos de sector… 



Creo que una de nuestras más felices iniciativas fue permitir que una legión española luchase a nuestro lado. En la primera ocasión, condecoraré a Muñoz Grande [sic] con la Cruz de Hierro con hojas de roble y brillantes. Será una buena inversión. Los soldados, sea cual fuere su origen, se entusiasman siempre por un jefe valeroso. Cuando regrese a España, habrá que equipar de arriba a abajo a esa Legión (y de manera magnífica), darle parte del botín y algunos generales rusos como trofeos. De esta forma harán una entrada triunfal en Madrid y su prestigio será invencible. 

Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, Barcelona, 2004.

miércoles, 1 de mayo de 2013

CHERRYH: Writing



Ok, let’s admit it. Some of you have novels and other length fiction in the closet. I hope it will be helpful to offer some advice here, and to answer questions that you may have. Here’s a set of The Rules :

1. “Follow no rule off a cliff”—CJ Cherryh, I forget when. When advice conflicts with your concept of your story, don’t try to go there. Seek other advice. 

2. “Editors excuse and expect typos, not bad grammar.” Words are your equipment. Respect them. Use them precisely. And write a lot. Your natural mode of expression is talking. You have to make it so words flow out of your fingers accurately spelled, accurately typed, and making exactly the sense you want. This skill comes with practice. Months and years of practice. You have time to make up for: get cracking, no matter what you write. The corollary to this is: “Never trust Grammatik or a computer spell checker.” 

3. “Don’t plan: do. The plan will occur to you as you go.” Some writers do plan everything. They must not be as often distracted as I am. Get it on paper, in any form you can. But if the muse strikes, go for it. Just take notes before the sun sets. 

4. “Study word derivations.” Learn them in families, as, for instance, the Latin reg-rect (Rule, govern, regulate) gives us: regent, regnant, regulation, regular, cor-RECT, insurrection, rectangular, regent, Rex, incorrigible, (why did that e change to i? accented double consonant in front of it.) Etc. When you need a word, think of one of your core groups and let that core instruct you. In the huge Webster’s International, there are some fine-print pages at the front that nobody ever reads. Read them. They contain all the rules for English grammar and spelling ever concocted, in less than 25 pages. Mastery of that section is all that’s between you and Gandalf-like wisdom, at least where it regards the English language. 

 5. “Plan to publish or don’t. Both are honorable ways to write.” Nuff said. Write for yourself and your friends, or do it for pub. And if you do it for pub, I’d recommend going for paper books, not e-pub. If you can do it, it will give you a springboard you can’t get online. 

6. “Don’t drive or handle operate heavy equipment while working out a scene in your head.” Your vision may switch without warning to a spaceport dock or a mediaeval castle. This is no time to be navigating downtown or running a lathe. 

7. “Never imagine that you are a better writer while on substances.” You aren’t. Don’t even write on aspirin if you can avoid it. You need as keen a mind as you can muster. 

 8. “Don’t ask your Aunt Hattie to critique. She loves you too much.” Find some reader who’ll ask the hard questions, and the proper questions for the kind of story you write. 

9. “Do not mix up advice about short stories with advice about novels.” I’ve seen more confused young writers who took a short course from some writer and never thought to ask what that writer writes. The mediums are vastly different. 

10. “Write. Write often. Write daily. If you can’t do anything else that day, keep a journal of your thoughts and observations and take on life in general, just to keep your fingers in practice.” Thinking about writing is not practice. Writing is practice. You wouldn’t expect to look at a piano and think about the piano and listen to people play the piano and then hope to go to Carnegie Hall rarely having touched a keyboard yourself. Same problem. 

11. “Don’t be too critical.” Ted Sturgeon said “98 percent of everything is crap.” Yep. Write garbage. Write, write, write. Then learn to edit brilliantly. 

12. “If your book has one brilliant scene, and you’re now stalled, that scene is your problem, especially if it’s the best thing you ever wrote.” Get it out of there, however lovingly crafted. Back up, and get going. 

13. “You can say anything if you can punctuate it correctly.” —”Good No Fear to kill the King.—rough literal translation of a famous Latin sentence. It can read: ”Not good situation. Fear to Kill the King.” Or. “Situation ok. No fear. OK to kill the king.” Where you put the period matters. In this instance, the bearer could assess the situation, add one dot on the paper—or not—and poor king Edward was toast. Pay meticulous attention to dots, whether 3, or 4, or over commas… … …. ; : etc. 

14. “If you’ve mailed out a book to a publisher, get busy on another one.” Or you’ll go nuts. An answer can take months. 

15. “Rejection means I’m bad.” Nope. It can mean the book needs work: assume that, and you’ll send out a better book. But it can also mean the publisher just bought a book very like yours and wants to balance the list. It can also mean everybody on the editorial committee liked it but the company president, and that did it. It can also mean the new-hire first reader was scared to bring a really innovative manuscript to the scary 3rd editor, and just sent it back as the easier course. Or it can mean that somebody backed into the editor’s car this morning and the editor is not in the mood for humor. Reasons vary. Don’t second guess or blame your skills. Just send out the best book you can.

C.J. CHERRYH, Writing for Fun and Profit.

The craft of writing

STANISLAVSKI: Principle of opposites

When you play a good man, try to find out where he is bad, and when you play a villain, try to find where he is good.

domingo, 28 de abril de 2013

STERNBERG: El empleado de correo

 

En los diez años que había vivido enjaulado detrás de la ventanilla, al fondo de la vasta oficina de correo, el empleado no había recibido una sola queja. 

Recibía, canjeaba, entregaba, anotaba, estampillaba, sellaba, firmaba, contaba y devolvía. Todo lo hacía con una calma perfecta, sin el menor nerviosismo y siempre afable, cortés, sonriendo sin pausa a vecinos, a clientes, a vigilantes, al mundo entero, a todas las cosas, a él mismo... A su día de trabajo. Ante todo, su trabajo, que el empleado juzgaba una tarea muy fastidiosa, pero soportaba gracias a una pequeña obsesión estrictamente personal. 

Porque el empleado, en efecto, hace diez años que comete cada noche, antes de irse, lo que se llama un delito cotidiano: un gesto que se ha vuelto obligatorio, una razón de vivir. 

Todas las noches introduce en su valija un fajo de cartas escogidas al azar. Se las lleva, vuelve cuanto antes a su hogar, arroja las cartas sobre la mesa, las abre con ansiedad y cada noche, desde las nueve hasta el amanecer, las responde, una por una, sin olvidarse de una sola, sin escribir una palabra a la ligera.

Jacques STERNBERG, El empleado de correo.

sábado, 27 de abril de 2013

TÁCITO: El ejército de la noche

Son feroces, aumentando su natural fiereza con el arte de buscar ocasiones: llevan los escudos y los cuerpos teñidos de negro, y eligen para el combate las noches más oscuras. Por su formidable aspecto y negrura, este ejército salvaje va extendiendo el terror, de modo que no hay enemigo que resista aquella extraña y casi infernal apariencia, pues en todo combate son los ojos lo primero que se vence.

TÁCITO, Germania.

miércoles, 24 de abril de 2013

ROY: Rechazo feminista

Señor: 

Hay sin duda una confusión. Usted nos ha hecho llegar un manuscrito que, a pesar de estar correctamente escrito, no corresponde en absoluto a nuestros criterios editoriales ni tampoco a la época. Nos basta con leer el primer capítulo para comprender su posición con respecto a las funciones que deben ocupar las mujeres en nuestra sociedad. Se lo digo con toda honestidad: su pensamiento está basado en principios de un arcaísmo descarado. ¿Cómo puede usted relegar a los personajes femeninos de su manuscrito a papeles tan insípidos como degradantes? La época de la secretaria sumisa y de la enfermera discreta ya hace tiempo que ha pasado. Usted, señor, se ha quedado atascado en un pasado anticuado e impropio. Nunca encontrará lectoras para una novela tan irrespetuosa con la mujer. Desconozco si vive en una isla o está encerrado en el fondo de un mausoleo, pero usted no está a tono con el mundo de hoy. Un consejo: salga de su agujero y compruebe adonde han llegado las mujeres que lo rodean. Le hará mucho bien. Lo necesita realmente para que se disperse esa espesa capa de polvo que recubre sus ideas. 

Camilien ROY, El arte de rechazar una novela, Bruguera, Barcelona, 2008.

domingo, 21 de abril de 2013

BENNI: El planeta de la Sagrada Mierda

 

El planeta más extraño del que he oído hablar es el planeta de la Sagrada Mierda. En él la mierda es la mayor riqueza, la moneda con la que se compra todo. Los habitantes no llevan carteras, sino grandes orinales, y cuanto mayores son y más apestan, más ufanos se sienten. Los bancos son unos gigantescos pozos negros, vigilados día y noche por policías y vigilantes. Allí se efectúan los pagos. Desde los más pequeños, de la viejecita que acude a depositar dos bolitas de conejo, todos sus ahorros, al comerciante que trae los ingresos del día, un carro bien oloroso. Naturalmente, en las casas no se dice «voy al water», sino que se dice «pongo en la hucha». Todos los niños tienen su orinalito en forma de cerdito. ¡Ay! ¡También en esta tierra hay quien vende alma y cuerpo para llegar a ser desmesuradamente mierdoso! ¡Hay quien atraca, y bajo la amenaza de una pistola te obliga a depositar allí, en la calle, todo el mogollón que llevas en la barriga! Si alguien, incautamente, se detiene en un prado para hacerse con unas cuantas monedas, que vaya con cuidado porque en el breve tiempo que se baja los pantalones, alguien ya le habrá sustraído su patrimonio. Por no hablar de los exhibicionistas: aquellos que, cuando entran en el restaurante, untan de mierda las manos de los camareros, y dejan de propina un cagarro como una salchicha, y dicen: «¡No es por vanagloriarme, pero tengo tanta mierda que ya no sé dónde meterla!» 

Naturalmente, la economía de este planeta está sometida a las fluctuaciones de esa materia prima: aquí la falta de inversión se llama estreñimiento, y la diarrea se llama inflación. Confiamos en mantener el techo de la diarrea por debajo del diez por ciento, dicen los gobernantes. Y luego estallan los escándalos, y se descubre que, secretamente, los gobernantes recibían quintales de mierda de los industriales, y hacían la vista gorda al contrabando de mierda con el exterior. Existen también las letras, uno puede comprar un coche, por ejemplo, tomando diez purgantes en el momento de la adquisición, pero si luego la letra es protestada, será declarado en panzarrota. Y se producirán investigaciones y a veces incluso secuestros por parte de los cirujanos–financieros. Pero esto ocurre sólo a cuatro desgraciados: este planeta es rico. Todos los meses, cuando llega el día seis, San Libero, se celebra la fiesta de la Santa Mierda. Los mayores mierdosos del país acuden con enormes coches de color crema y marrón, y llenan salones llenos de arañas y hermosos cuadros y mosaicos de cuarto de baño. Todas las señoras van vestidas de blanco y los señores de rosa. Se oye decir: «¿Ves a aquél? Ha hecho la mierda en garitos: es un advenedizo. Aquel otro, en cambio, uy, es de sangre azul, su familia siempre ha sido un estercolero.» Y todos bailan, y sobre todo se pedean, para mostrar su riqueza. Las señoras gordas se pedean en tonalidad grave hinchando como velas los estrechos vestidos de raso, las damas jóvenes se pedean deliciosamente con virtuosismos de flauta y clarinete, los ricos comerciantes se pedean como cañones intercambiándose manotazos en los hombros, los intelectuales se desahogan con cara de sufrimiento, explicando que, al fin y al cabo, la mierda no lo es todo en el mundo, los jóvenes brillantes sueltan cuescos punzantes que levantan las faldas de sus fracs en elegantes revoloteos, los viejos aristócratas carraspean y se pedorrean y no pocas veces al hacerlo cae en sus calzoncillos alguna moneda suelta, los niños despiden vientos, los recién nacidos lloriquean y el dueño de casa, apareciendo en el umbral colorado y triunfal, dispara un pedazo histórico con tembloroso e interminable petardeo que hace tambalearse las cristalerías y dice en voz alta: 

–La comida está servida.

Stefano BENNI, ¡Tierra!, Círculo de Lectores, Barcelona, 1987.

jueves, 18 de abril de 2013

ALONSO: Insomnio

Madrid es una ciudad
de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

Dámaso ALONSO, Insomnio.

miércoles, 17 de abril de 2013

PLA: Galimatías catalán

En la fachada del Ayuntamiento de Mataró hay tres medallas esculpidas: la del arzobispo de Tarragona, Creus, gran personaje carlista de la Junta de La Seo de Urgel; la del señor Biada, promotor y constructor del primer ferrocarril de España, de Barcelona a Mataró; y la del pobre y liberal Puigblanch. ¡Qué galimatías más catalán!

Josep PLA, Madrid. El advenimiento de la República, Alianza, Madrid, 1986.

lunes, 15 de abril de 2013

Fantasías bélicas

Presentación del libro Fantasías bélicas, del escritor Plácido Romero, premio Diputación de Jaén.


Tendrá lugar el próximo 8 de junio a las 12:30 en la Casa-Museo de Antonio Machado.

La introducción estará a cargo de Juan Ortega Cózar, escritor tosiriano y profesor del IES Ciudad de Arjona.

Posteriormente se celebrará una comida-coloquio en los Salones Baeza.

Para comprar el libro pulsa aquí.

lunes, 8 de abril de 2013

DENEVI: Polifemo & Cia

 

En todas las historias de amor que conocemos figura un personaje que, porque es feo, no es amado. Ignoramos una historia anterior en la que ese mismo personaje, porque no fue amado, se volvió feo. 

Marco DENEVI, Falsificaciones, Thule Ediciones, Barcelona, 2008.

miércoles, 3 de abril de 2013

OCHOA: Nunca te quise tanto como para no matarte

Javier Ochoa Palop

No me gusta que valoren la obra en su conjunto por el título, que es un juego literario, una licencia que se toma el escritor para que sea un buen reclamo publicitario. Hay que ser muy intuitivo, quizás demasiado, para hacer las afirmaciones que estoy oyendo en los últimos días. Tal vez para algunos iluminados sea suficiente leer un título para dar una opinión sobre una novela. Pero el público, en general, necesita leerla para emitir un veredicto. Es un título violento, lo reconozco, como tantos otros ejemplos de la literatura... pero no sexista. Es imposible adivinar si él mata a ella, ella mata a él, él mata a él o ella mata a ella. A fin de cuentas, vivimos en una sociedad libre sexualmente hablando, ¿no? 

El Mundo, miércoles 3 de abril de 2013. 

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Ésta es mi segunda novela. La primera, El hombre que no se reflejaba en los espejos, que se menciona en Nunca te quise tanto como para no matarte, existe. La que presenté al premio Diputación de Jaén la escribí en doce días, aunque llevaba trabajándola algún tiempo, mientras terminaba Los príncipes no comen macarrones

Diario Jaén, jueves 28 de marzo de 2013.

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domingo, 31 de marzo de 2013

GILA: Cenizas gallegas


En esa segunda clase llamada turista viajaban personajes insólitos, como el gallego con boina que caminaba siempre por el barco con una caja de madera bajo el brazo que no soltaba en ningún momento. Aquello nos tenía intrigados. Una noche de luna, mientras estábamos en cubierta reunidos con algunos compañeros de viaje, pasó junto a nosotros el gallego con su caja debajo del brazo. Uno de los de la reunión le preguntó qué guardaba en aquella caja para llevarla con él a todas partes con tanto celo. Se sentó junto a nosotros y nos comentó que en aquella caja de madera llevaba las cenizas de su abuelo, que había emigrado a Buenos Aires en 1912; al morir había dejado gran cantidad de dinero y tierras para sus hijos y sus nietos con la condición de que cuando muriese fuese incinerado y sus cenizas enterradas en su pueblo natal. Como para dar fe de que lo que estaba diciendo era cierto o tal vez para que nadie pensara que lo que guardaba en aquella caja era dinero, la abrió, con tan mala fortuna que un golpe de viento se llevó las cenizas. Fue una de las situaciones más absurdas que me han tocado vivir en mi constante viajar. Ver a aquel gallego con la caja abierta sobre sus rodillas y mirando cómo el abuelo se le escapaba en cenizas, era algo que no puedo describir. Cuando cerró la caja, dentro de ella no habría más ceniza que la que pueden formar cuatro o cinco colillas. No sé de quién fue la idea, pero la única forma de que aquel hombre no se presentara en el pueblo natal del abuelo con la caja vacía era que fumásemos todos y fuésemos echando la ceniza de nuestros cigarrillos dentro de la caja de madera. Y así, sin pensarlo más y con la resignación del gallego, empezamos a fumar y a llenar de ceniza aquella caja. Hasta ese día no tuve idea de la cantidad de ceniza que se necesita para suplantar el cuerpo incinerado de un abuelo.

Miguel GILA, Memorias de un exilio. Argentina mon amour, Temas de Hoy, Madrid, 1998.

sábado, 30 de marzo de 2013

There is nothing they won't get through

They bite us in the face, head and feet... They know what they want and where they are going... they walk with a purpose like humans... Their eyes are lit up like the headlights of a car. They are like vampires because they only come out at night. They have eaten their way through the metal door... there is nothing they won't get through.

Sowetan Live, miércoles 27 de marzo de 2013.

sábado, 23 de marzo de 2013

HUALLPARRIMACHI: El sol alumbra a todos

El sol alumbra a todos,
menos a mí.
No falta dicha para nadie;
mas para mí sólo hay dolor.

Jesús LARA, Literatura de los quechuas, Juventud, La Paz, 1985.

sábado, 16 de marzo de 2013

MUÑOZ MOLINA: El primer alcalde de la democracia



El último alcalde franquista de Úbeda había sido un gordo rico y rotundo que iba por la ciudad sentado en el asiento posterior de un Mercedes de su propiedad, conducido por un chófer que era también su criado. Aquel gordo nos parecía a nosotros inmensamente rico, como se decía entonces, menos una persona concreta que un símbolo de trazo grueso, como los millonarios de frac y chistera de las caricaturas. Que en 1979 llegara a ser alcalde José Gámez, nuestro sastre de siempre, con sus trajes rozados y sus hombros caídos, era un signo indudable de que a pesar de todas las incertidumbres algo estaba cambiando de verdad en España. Una de las primeras cosas que hizo al tomar posesión fue quitar el crucifijo de su despacho y anunciar que en cumplimiento de la separación entre la iglesia y el estado no volvería a haber representantes municipales en las procesiones de Semana Santa. 

José Gámez, socialista austero, republicano laico que jamás quiso cobrar un sueldo como alcalde y que iba cada mañana al ayuntamiento dando un paseo desde la casa modesta en la que había vivido siempre, cumplió sus cuatro años de mandato y no volvió a presentarse a las elecciones. Se había pasado la vida esperando el regreso de la democracia y manteniendo una solitaria dignidad a través de los años negros de la tiranía, pero cuando la democracia vino y su partido pasó de la ilegalidad al poder en un plazo muy breve José Gámez descubrió que no había sitio para la gente como él.

Antonio MUÑOZ MOLINA, Todo lo que era sólido, Seix Barral, Barcelona,  2013.

lunes, 11 de marzo de 2013

VOLTAIRE: Simulacro de guerra


 Pedro quiso ver una de las imágenes de la guerra, uno de esos simulacros cuyo uso empezaba a introducirse en tiempo de paz. Se construyó un fuerte que una parte de sus nuevas tropas debía defender y que la otra debía atacar. La diferencia entre este simulacro y los otros consistió en que en lugar de la imagen de un combate se dio un combate real, en el cual hubo soldados muertos y muchos heridos. Le Fort, que dirigía el ataque, recibió una importante herida. Estos juegos sangrientos debían aguerrir a las tropas; sin embargo, eran precisos grandes trabajos, y hasta grandes desgracias para llegar al final. 

VOLTAIRE, Historia del Imperio Ruso bajo Pedro el Grande, Esplandián Editores, Madrid, 1999.

sábado, 9 de marzo de 2013

MILLÁS: Da asco


Este expediente se resuelve con dos palabras: da asco. Es una pena que no haya una oficina donde apostatar del género humano. 

-Me desapunte usted de esta mierda, por favor. 

Hablamos, claro de la alianza, en Ponferrada, entre el PSOE e Ismael Álvarez, una alianza que se veía venir desde que Álvarez obtuviera sus cinco o seis concejales gracias a los votos de una sociedad completamente enferma, una sociedad en la que la víctima, Nevenka Fernández, pese a haber ganado la batalla judicial, perdió la social, pues tuvo que exiliarse. Y en el exilio continúa. Su acosador, en cambio, fue recibido con vítores en todos los bares de la región, donde hizo más amigos de los que tenía antes del crimen. Un héroe. 

Se veía venir, decíamos, desde las últimas elecciones municipales. ¿A qué viene ahora la extrañeza de Rubalcaba y los lloriqueos de Oscar López, que en el momento de escribir estas líneas continúa sin dimitir? Lo han hecho todo ante sus ojos. Si lo sabía yo, que soy un piernas, lo sabía toda la ejecutiva del partido. ¿Pero cuánto vale la alcaldía de Ponferrada? Mucho, muchísimo, y hablamos de pasta, de pasta de todos los colores, incluido el negro. Eso ha sido, la pasta. Olvídense ustedes de toda la retórica biempensante del nuevo alcalde, al que daba asco ver en la tele abrazándose, ebrio, a sus compañeros. Parecía una escena del 22 de diciembre, después del Gordo. 

Y es que, en efecto, le había tocado el Gordo. En su día, Nevenka se quedó sola, completamente sola, ya que el feminismo de la época pensó: “Que se joda, no haber sido de derechas”. Así me lo reconoció, tras la publicación de mi libro sobre el caso, un grupo de mujeres socialistas que me invitó a cenar y me regaló un ramo de flores. Así que teníamos, por un lado, a Ana Botella, y todos los suyos, solidarizándose con el acosador y, por otro, a toda la izquierda callada frente a lo que consideraba un ajuste de cuentas entre gente de la derecha. Que lo arreglen entre ellos. Que se joda. No haber sido guapa. 

Pero porque hay historia, y una historia muy fea, este pacto explícito entre acosadores e idiotas no tiene nombre. ¿Pero dónde estaban, Dios mío, dónde estaban, todas las militantes del PSOE en el momento de consumarse la moción que daba la alcaldía al tonto de Samuel Folgueral? Perdón, ya caigo: estaban celebrando el Día Internacional de la Mujer.

Juan José MILLÁS, Acosadores e idiotas.

El País, domingo 9 de marzo de 2013.