Jorge Luis BORGES: "Nadie puede leer dos mil libros. Yo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer, sino releer."

viernes, 4 de mayo de 2012

MONTERROSO: Libros clásicos


Todavía en tiempo de Lope de Vega, de Góngora, de Quevedo, los escritores se conocían unos a otros mediante unos cuantos autores antiguos y suficientes: Virgilio, Horacio, Lucrecio, Ovidio, Cicerón, Plutarco. La biblioteca de Montaigne no contaba con muchos más que ésos. La de Cervantes, en cambio, a juzgar por la de don Quijote, era ya más corta en clásicos, y probablemente con él comenzó el desorden en que ahora nos movemos, lo moderno, para poner cada vez más lejos la posibilidad de saber de qué está hablando cada uno, como no sea, de nuevo, a través de ideas generales, de afinidades electivas no de autores sino de abstracciones en que nuestra opinión no cuenta para nada: la situación mundial, la oscilación de las monedas; no de lo que ocurrió en la guerra de Troya (que nos concierne más) sino de lo que sucedió hace media hora, a veces en este instante: unidos por lo que no vemos pero que suponemos ver en la pantalla; por lo que otros viven y nosotros, al creer verlo, creemos vivir; por la discusión de lo que sabemos a medias y llena nuestra necesidad de imaginar que pensamos.

Augusto MONTERROSO, La letra e, Alianza, Madrid, 1987.