Jorge Luis BORGES: "Nadie puede leer dos mil libros. Yo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer, sino releer."

jueves, 15 de julio de 2010

Un almeriense en Mauthausen

"La primera vez me pareció algo raro comer un gato pero, rápidamente, descubrí que era casi un manjar. El gato tiene un sabor superior al del conejo o la liebre."
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"La muerte se había convertido en una realidad demasiado frecuente, siempre nos rondaba, siempre había algún cadáver en mitad del camino, sepultado en las paredes o debajo de una máquina. Sabía que tarde o temprano vendría a buscarnos, era cuestión de tiempo."
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"Para las necesidades nos dieron una lata roja de cinco litros. Y ahí iba la lata, de lado a lado, como una virgen en procesión. Aunque sólo para males mayores: los vómitos y el orín era mejor quedárselos para uno."
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"Les obligaban a realizar tareas absurdas e improductivas, como transportar piedras muy pesadas y apilarlas para luego cargarlas hasta el lugar inicial."
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"Moisés había dejado de reír, pasaba horas en silencio, absorto en ideas inconfensables."
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"Los SS no permitían ni el más mínimo desperfecto en unas ropas que tenían cada una de sus fibras impregnadas de muerte y de vergüenza."

Enmanuel Camacho, Ana Torregrosa, Mauthausen 90.009, Centro Andaluz del Libro, Sevilla, 2003.